Noah estaba sentada encima de Luis, y este encima de la acera, apoyado contra la pared. Nadie les veía, estaban solos. Ese día había ferias en el centro de la ciudad asique no había nadie por allí cerca.
Luis acariciaba la espalda de Noah y esta analizaba cada detalle de la cara de Luis con su mano. Desde lejos parecían una pareja, feliz y enamorada. Eran felices el uno con el otro, y ambos estaban enamorados, pero aun no sabían si eran una pareja o si eso solo había sido un impulso.
- Te quiero. – Luis te besó la frente de Noah.
- Y yo mi niño. – Noah le sonrió.
- ¿Qué significa esto?
- No sé. Ni siquiera sé a que instituto vas, o si tienes novia.
- Voy al Praxton. ¿Y tú?
- Al mismo que tu.
- ¿Enserio?
- Sí, pero como soy de tercero ni te habrás fijado en mí.
- No me fijo en ninguna chica, además, ahora solo tengo ojos para ti.
- Oh no. – Noah miró el reloj de muñeca que llevaba. – Había quedado en que llevaría a mi hermana a las ferias. Me tengo que ir. – Noah se levantó rápidamente y salió andando hacia la acera.
- Ey Noah, espera. ¿Dónde están las ferias?
- A diez minutos de mi casa en coche, y a veinte andando. Pero voy corriendo.
- No hace falta, te llevo en la moto.
- Mi madre estará allí. No soporta las motos y tampoco a los chicos mayores que yo. Nos mataría a los dos.
- Da igual. Yo te llevo, aparcó un poco lejos y ya está.
- Me parece buena idea. Pero de aquí a donde está la moto vamos a ir corriendo. El último que llegue es tonto. – Noah salió corriendo en dirección a la moto.
- Eso no vale. – Luis la alcanzó y a cogió por la cintura para que no pudiese correr. – Eres una tramposa.
- Si, una tramposa que te quiere. – Noah le dio un rápido beso y le cogió la mano. – Vamos. No quiero ser asesinada por mi madre.
En tres minutos llegaron a donde estaba la moto. A ambos les costaba respirar, se habían pegado una carrera tremenda. Subieron a la moto, se pusieron los cascos y en menos de diez minutos llegaron al parking de las ferias.
- Aparca ahí. Cuanto más lejos, mas seguridad.
Luis dejo la moto encendida. Noah se bajo y le dio el casco.
- Gracias.
- A ti, por haber hecho que hoy me lo haya pasado tan bien.
- De nada. Ha sido un placer.
- Supongo que aquí se acaba todo …
- No tiene por qué. Tú búscame mañana en el instituto.
- ¿Y si lo hablamos ahora?
- ¿Y si llego tarde y me matan?
- Vale. – Luis soltó una carcajada y se bajo de la moto mientras se quitaba el casco. – Pero, ¿no te piensas despedir de mí?
- ¿Cómo quieres que me despida de ti? – Noah le cogió de la camiseta y le pegó a ella.
- Por ejemplo … así. – Luis rodeo la cintura de Noah con sus brazos y la besó apasionadamente.
- Me gusta como te has despedido.
- Y a mí me gustas tú.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario