Noah seguia en la terraza, se había quedado traspuesta en el sofá de terciopelo negro cuando alguien la dio un pequeño golpecito en el brazo.
Noah abrió los ojos y pudo ver a un chico. No se fijo mucho en él, pero pasados unos minutos se dio cuenta de la marca de su cara. Aun tenía la silueta de la mano en la cara. Era el chico de la escalera.
- ¿Qué quieres? – Dijo Noah.
- Devolverte esto. – El chico tendió la mano. En su mano estaba el móvil de Noah.
- ¿Qué haces tú con mi móvil? – Noah cogió bruscamente el móvil.
- Se te callo al subir las escaleras. – El chico, del cual Noah desconocía su nombre, cerró la mano en un puño y se sentó al lado de Noah.
- Ah, ya se. Cuando un guarro me toco el culo.
- No me has dejado presentarme. Me llamo Luis, y no fui yo. Fue mi amigo Alex. Y tú, ¿Cómo te llamas?
- Oh. Lo siento, esto … yo … pensé que fuiste tu …
- No pasa nada. Alex es así, siempre me llevo yo las bofetadas. Por cierto, chica sin nombre, tienes genio y fuerza.
- Ya … Eso dicen mis amigas.
- ¿Ah si?
- Si.
- Bueno, ya que el mal entendido esta aclarado … ¿Me dices tu nombre?
- No. Si lo quieres saber averígualo. Buenas noches.
Noah bajo a la entrada. Sus amigas la estaban esperando con su chaqueta y su bolso en la mano listas para irse.
Noah agarro el bolso y salió por la puerta.
- Gracias chicas.
- Por cierto mona, ¿qué has hecho ahí arriba tanto rato?
- Nada, solo pensaba.
- ¿En Nicholas?
- Si, en quien si no.
- Noah olvídale, es agua pasada.
- Ya … No es fácil.
En ese momento el padre de Noah llego con el coche. Aparco unas calles mas abajo de la discoteca porque no querían que nadie las viera. Las cuatro dejaron sus trastos en el maletero y todas subieron, todas menos Noah. En ese momento, el chico de antes la cogió por el brazo en un intento de poder hablar con ella.
- ¿Te vas a ir sin decirme tu nombre?
- ¿De que te sirve saberlo si no te voy a volver a ver?
- ¿Eres vidente y por eso lo puedes saber?
- Pues si. Soy vidente. Y ahora suéltame, mis amigas me esperan dentro del coche.
- Eres una borde sin nombre.
En ese momento Noah se soltó y alcanzo el picaporte de la puerta delantera, pero su amiga Nika abrió la ventanilla.
- Señorita quinceañera, ¿puedes entrar en el coche? Llegamos tarde.
- Estaba hablando con este chico.
- Me llamo Luis.
- Pues me da igual, como si te llamas Juan. Me la sopla.
- Que mal educada eres.
- Luis no la culpes a ella. Le caen mal todos los chicos por culpa de un cabrón.
- Es decir, ¿aquí delante tengo a una chica que ha sufrido por amor?
- Nika cierra la ventanilla e iros, me cojo el metro. – Noah abrió el maletero y cogió su bolso.
- Vale, como tu mandes chica del cumple.
El coche arranco y se alejo en el fondo de la calle. Noah se cruzo el bolso y salio andando hacia la boca de metro.
- Ey. Espera. No hace falta que te vayas en metro, te puedo llevar.
- No hace falta, soy una borde que ha sufrido, ¿no? Pues déjame.
- No quería decir eso. Solo quería saber algo de ti. Me pareces una chica interesante y muy guapa.
- Soy muy pequeña para ti, acabo de cumplir quince años. Esta era mi fiesta, aunque ahora me queda la fiesta de pijamas en mi casa.
- No vayas. Quédate debajo de un puente.
- Ja.Ja. No hace gracia. Es mi cumple, son mis amigas.
- ¿Y? Ven. Te enseñare un lugar tranquilo, si es lo que quieres.
- No quiero ir.
- No te hagas la difícil. Prometo no preguntar nada más sobre ti si me acompañas.
- ¿Me vas a llevar volando?
- No. No soy Superman, te pienso llevar en mi moto.
- Ya se. Tienes mínimo dieciséis años.
- No, tengo diecisiete. Mi cumpleaños fue hace dos semanas.
- Al menos ya sé tu edad.
- Y mi nombre. Yo en cambio solo se tu edad, pero he dicho que no iba a preguntar si vienes conmigo.
- Vale, pero me tienes que llevar a mi casa después.
- Trato hecho.
Noah y Luis caminaron uno al lado del otro hasta llegar a una moto roja que estaba aparcada cien metros más abajo de la puerta de la discoteca.
Luis la dio un casco y él cogió otro. Los dos se pusieron el casco, Luis ayudo a Noah a subirse y después se subió él.
- Sujétate fuerte.
- Quiero seguir viviendo después de esto. Aun tengo vida por delante.
- Tranquila, solo se te despeinara ese pelo castaño tuyo.
- Me da igual. Me hago una coleta y punto.
- Una chica extraña.
- Lose, no me preocupo de mi imagen tanto como las chicas con las que estabas en la discoteca.
- ¿Te has fijado en eso?
- Dijiste que nada de preguntas. Ahora arranca que al final me salen canas.
Luis soltó una carcajada y arranco la moto, piso el acelerador.
En menos de media hora llegaron a un parque. Estaba oscuro pero se podía ver la luna reflejada en el lago que había.
Los dos se quitaron los zapatos y se sentaron en el césped. Ambos tenían los pies metidos en el agua.
- Tenías razón, es un lugar relajante.
- Aun no me has dado tiempo a mentirte señorita.
- ¿Me mentirías?
- No. Solo cambiaria la verdad.
- Já. Buena forma de decir que me mentirías.
- No seas tonta, no soy un mentiroso.
- Ya claro.
- Te lo digo enserio. Soy Luis, tengo diecisiete años. En eso no he mentido.
- Pero si cuando has dicho que soy guapa.
- Tampoco. Lo eres, eres muy guapa.
- No te ha dado tiempo a fijarte en mí.
- Si que me ha dado tiempo y ya se que es lo que mas me gusta de ti.
- ¿Ah si? ¿Y que te gusta mas de mi?
- Que te agarres fuerte a mi cintura cuando vamos en la moto.
- A la vuelta me voy andando.
- Estas lejos de tu casa.
- Me da igual. Por no aguantarte me voy Sevilla andando.
- No seas así, si te gusta estar conmigo.
- Y también me gusta coger los zapatos e irme. - Noah se levanto y se puso la chaqueta.
- ¿Dónde vas?
- A un lugar lejos de ti.
- Ni de broma. – Luis se levanto detrás de ella y la cogió por la cintura.
- ¿Se puede saber que haces?
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