- ¿Qué ha pasado? – Nika se sentó al lado de Noah en el sofá.
- Problemas con Luis. - Noah apoyó su cabeza en el hombro de Nika.
- ¿Qué problemas? Cuenta. – Marie se sentó en el suelo a los pies de Nika y Noah al lado de Sarah.
Noah les contó la historia. No estuvieron nada más que veinte minutos en casa de Noah. Todas salieron hacia el Starbucks, y cuando entraron vieron a Luis sentado fumándose un cigarro.
- Noah. – Luis se levantó de la mesa y fue hacia el mostrador donde Noah estaba pidiendo.
- Quiero Frapuccino de vainilla. – Noah le dio la espalda a Luis.
- Noah escúchame.
- Señorita, son cuatro euros con treinta céntimos.
- Aquí tiene. – Noah sacó un billete de cinco de su monedero y se lo dio a la dependienta.
- La vuelta. – La dependienta de pelo rubio y ojos negros la dio setenta céntimos.
- Gracias.
- A usted. Enseguida le damos el Frapuccino.
- Noah, ¿piensas escucharme? – Luis la cogió del brazo.
- Suéltame. – Noah tiró y se soltó.
- Por favor, fue un mal entendido.
- Ya claro. Mira, tu eres amigo de mi primo, y ya. Te veré cuando vaya con él y estés tu y en el instituto, pero vamos a hacer como si no hubiera pasado nada.
- Pero Noah …
- No, ni peros ni nada. Soy una cría pero no pienso dejar que un tío de diecisiete años me tome el pelo, no ahora.
- Ah claro, y a Nicholas le distes todas las oportunidades que pidió y a mi nada.
- Es distinto, yo no le vi delante de mis narices besándose con otra, además el no estaba liado con esa otra, como tú.
- Lo que estás diciendo no tiene sentido.
- Ya.
- Noah ven, ya tenemos mesa. – Las tres amigas movieron la mano desde una mesa en el fondo.
- Ya voy. – Noah se giró hacia Luis. – Si me disculpas las personas que realmente me quieren y que les importo me esperan. Adiós.
Luis se quedó mirando como Noah se iba hacia la mesa y se sentaba. Las cuatro chicas se tomaron su bebida mientras Luis tomaba pequeños sorbos de su bebida y miraba a Noah.
- Noah no te quita ojo. – Nika la dio un pequeño codazo.
- Lo sé, me siento observada.
- A lo mejor te has equivocado, y deberías escucharle. – Marie se tomó el último sorbo de su café.
- A lo mejor y debería, pero no quiero.
- Noah …
- Dejarme en paz, ¿vale? Quiero pasar un día sin hablar de él, con mis amigas.
- Vale, ¿nos vamos al parque?
- Vale.
Las cuatro chicas se levantaron y cogieron sus bolsos. Noah iba la última y cuando estaba a punto de salir Luis la cogió del brazo.
- ¿La idea de pasar el verano juntos …?
- No, olvida esa idea. Me voy a California, mis padres querían ir allí y ya que no tengo otra cosa mejor que hacer me voy.
- ¿Y tus amigas?
- Me voy las tres allí, seguro que mi primo te dirá lo que tenemos planeado hacer.
- Explícate.
- ¿Por qué tendría que hacerlo?
- Porque me importas.
- Ya claro. Mira, me voy a estudiar allí con mis tres amigas. Es un viaje de estudios para aprender ingles. Nos gusta América y el ingles, asique hasta el año que viene no vengo.
Luis se quedó inmóvil mirándola y sin darse cuenta la soltó del brazo.
- Adiós Luis. – Noah salió por la puerta llorando. – Si supieras cuanto me duele y que esto lo hago por ti … - Noah no podía ni hablar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario