viernes, 21 de mayo de 2010

Capítulo nueve.

Era sábado, al fin. La semana había pasado muy despacio para Noah, la ausencia de Luis la hacía ver pasar cada segundo en el reloj, aunque estudiar la mantenía ocupada.

Hoy era la fiesta a la que Luis la invitó. La supuesta forma en que su primo y él querían que ella viese como era una verdadera fiesta. No sabía que ponerse, se despertó a las doce asique no había pensado en nada que pudiera ponerse. Luis la vendría a recoger a las cinco para ir a la fiesta, asique tenía que elegir algo aceptable en las horas que le quedaban teniendo en cuenta que tenía que llevar a su hermana a la piscina, que tenía que comer, que tenía que devolver un libro a la biblioteca y que tenía que arreglar su cuarto.

Al final se puso una minifalda de lentejuelas, unos zapatos de tazón negros con plataforma y una camiseta de tirantes. El pelo lo llevaba suelto, aun tenía que tapar la marca que Luis la había dejado en el cuello.

A las seis estaban en la casa donde se celebraba la fiesta, cuando Noah entró se quedo sin poder decir ni una sola silaba.
Alcohol, drogas, tabaco, tias medio desnudas, tios borrachos metiéndolas mano. Era espantoso, Noah nunca había visto esa parte de la juventud. Si, ella iba a fiestas-botellones, y fumaban, tanto cigarros como porros, pero aquello era excesivo, daba miedo. Solo faltaba un cartel luminoso encima de las mesas poniendo que había en ellas.
Noah estaba quieta, no podía avanzar.
- ¡Noah!
- ¿Qué?
- ¿Estas bien?
- Estare bien cuando me vaya de aquí.
- ¿Qué pasa?
- Que esto me da miedo. Es horroroso.
- Estas conmigo y con tu primo, no tienes que hacer algo que no quieras hacer.
- Me vas a dejar sola, ¿cierto? ¿Te vas a ir por ahí con tus amigos?
- Esto Noah …
- Déjalo Luis. Me voy.
Antes de que Luis pudiese contestar Noah se fue y se sentó en un sillón que había. A los dos minutos un chico moreno de ojos marrones se sentó a su lado y la puso la mano en la pierna.
- Eh. Quita la manita te ahí guapo.
- ¿Y qué pasa si la subo un poco más? – El chico apretó la pierna de Noah.
- Quita tu asquerosa mano de ahí. – Noah le apartó la mano de forma brusca.
- ¡Noah! – Luis estaba gritando intentando encontrarla.
- ¿Luis? – Noah se giró para mirar si estaba detrás.
- Ven preciosa, voy a hacer que esta fiesta jamás se te olvide. – El chico la llevó a la habitación más alejada de la casa.
- ¿Qué se supone que estás haciendo?
- ¿Yo? Pasármelo bien con una cría que esta … uff, como estas nena.
- Ni me toques.
- Que no dice. Te pienso tocar hasta desgastarte guapa.
- No pienso estarme quieta para que hagas lo que quieras.
- ¿Y si hago esto? – El chico la ató las manos a la cama.
- ¡Suéltame! – Noah empezó a patalear.
- Oh no. Vas a perder tu virginidad de una manera que jamás vas a olvidar. Pero antes de eso, ¿una rayita de coca o un porrito?
- Ninguna de las dos cosas. Quiero que me sueltes gilipollas.
- Pues yo si quiero un porrito. No te vayas, ahora mismo vuelvo para hacerte disfrutar.
Noah se quedó sola en la habitación e intento soltarse pero justo en ese momento oyó a Luis llamarla.
- ¡Noah!
- ¡Luis! Estoy aquí.
Luis abrió la puerta de la habitación y entró junto con Manuel.
- ¿Prima que haces aquí?
- Un tío me ha traído aquí. Sí, he sido tonta al venir aquí pero no podía soltarme.
- Trae que te suelto.
- No. Déjame, quiero reírme un rato. Pero por favor, no os alejéis mucho.
- Nos esconderemos en esa puerta de ahí, está el baño, ¿va? Y ten cuidado con lo que haces prima, ya ves lo que te podía haber pasado.
- Vosotros me habéis traído aquí.
- También es cierto.
- Venga, meteros en el baño.
- Manuel ahora voy. – Luis se fue hacia la cama.
- ¿Vas a violar a mi prima?
- No estúpido, tú entra en el baño.
- Vale. – Manuel entró en el baño y cerró la puerta.
- ¿Qué quieres tú? ¿No te basta con que este atada a una cama por hacerte caso?
- No es eso boba. Solo quería darte un beso.
- No me voy a morir.
- No es un beso de despedida, es un beso porque te amo.
- ¿Qué has dicho?
- Que no es un beso de despedida …
- No, lo último.
- ¿Te amo?
- Sí, eso.
- Te amo, te amo, te amo. No me cansaría de decírtelo.
- Tengo miedo de decirlo por si me equivoco.
- Nunca lo sabrás si no lo dices.
- Tienes razón. Te amo.
Luis besó a Noah y se metió en el baño.
- Pensaba gozar yo de esto pero creo que él se lo merece más. – Detrás del chico apareció Nicholas.
- Hola Noah. ¿Me recuerdas?
- Como olvidarse de la cara de un cabronazo como tú.
- Ya veo que estas encantada de verme.
- Uh sí, no veas.
- Bueno, vamos a empezar. Pablo vete.
- Creo que Paula folla mejor que yo, te recuerdo que ella es puta, tiene práctica.
- Te la estás jugando.
- ¿Me vas a pegar o qué? Paula es una puta al igual que Mónica. P-u-t-a-s.
- Cállate.
- No quiero. Eres un cabronazo que solo jode a la gente, solo sabes hacer eso.
- Eres …
- ¿Qué soy? Soy la única que un día te amó sinceramente, la única que te apoyo cuando todos te dejaron de lado. Y ahora pretendes aprovecharte de mí cuando estoy atada a una cama. Que poco hombre eres.
- Soy capaz de violarte sin que estés atada.
- Suéltame y comprobemos quien consigue lo que quiere.
- Ya verás. – Nicholas soltó a Noah de la cama.
- ¿Tú qué quieres?
- Quiero fiesta y verte gozando de tu primer polvo.
- Vas a tener lo que quieres, eso no lo dudes.
- ¿Qué te traes entre manos?
- Tu polla, eso me traigo entre manos, no te jode. Nene, te estaba vacilando, no voy a perder mi virginidad aun y menos contigo. Antes muerta.
- Sera hija de puta.
- No, la puta es tu novia, no mi madre.
- Deja de insultarla.
- No me da la gana, ella me insulta pues yo también. Y tú eras el que me defendía, y una mierda. Jamás me quisiste, todos los besos no fueron nada, solo me jodiste la vida. No me hiciste feliz, solo conseguiste arruinarme mis catorce años, pero ahora, que te den cabrón. No pienso seguir siendo tu jueguecito. Ahora te quiero, ahora no. Pasa de mi.
- Eso me ha dolido, ¿lo sabes?
- Como si te mata, me la suda. Ya estoy cansada de ti, date cuenta que ya no eres el mejor para mi, estoy mucho mejor sin ti.
- Querrás decir sola.
- No, no estoy sola. He encontrado a alguien que me hace mucho más feliz que tu, bueno el al menos me hace feliz, tu no hiciste ni eso.
- Noah … te quiero.
- Ya, claro. Si no te importa quiero disfrutar de la fiesta, asique sal fuera.
- Pero Noah …
- ¡Que salgas te he dicho! YA.
Nicholas salió de la habitación secándose la lágrima que se la había caído. Noah abrió la puerta del baño y los dos chicos salieron.
- Pedazo carácter tiene mi primita.
- Ves, soy pequeña pero no tonta.
- Noah, no te creía tan fuerte. – Luis la cogió de la mano mientras Manuel salió por la puerta.
- Ni yo, pensé que jamás podría haber hecho eso, pero creo que tú me has ayudado.
- Yo estaba en el baño.
- No en ese sentido, sino que … tu me has apoyado, me has hecho muy feliz en una semana.
- Pero también te puedo hacer daño …
- Ya, pero es un riesgo que debo correr y que quiero correr.
- Eres mi vida.
- Y tú la mía, ¡te amo!
- Y yo mi niña, y yo.
- Me encanta que me llames así.
- Es que eres MI niña.
- Solo tuya.
- Eso me gusta.
- Bueno, ¿por qué no salimos fuera?
- Antes de salir, tengo una propuesta para ti.
- No quiero más propuestas.
- Escúchame.
- Vale.
- Mis padres se han ido de fin de semana al pueblo y tengo la casa para mi solo, y me parece un poco egoísta que sea para mí solo, además me da miedo quedarme solo y había pensado que tú te podías venir …
- El lunes es fiesta.
- Mejor me lo pones, dos días y tres noches juntos.
- Y esa propuesta empezaría hoy, ¿cierto?
- Cierto, una casa para nosotros dos solos.
- Una propuesta tentadora.
- ¿La aceptas?
- Claro que sí.
- En ese caso, vamos. – Luis cogió a Noah de la mano y salieron por la puerta.
- Manuel, me voy con Noah a mi casa, ¿vale? El martes nos vemos en el instituto.
- ¿Cómo? ¿Tú con mi prima?
- Si primito, desde hace poco. El domingo después de mí cumple.
- Tu cumple fue el lunes diez, entonces fue el domingo dieciséis.
- Sí, soy novia de tu amigo desde el domingo dieciséis de mayo.
- Luis mas te vale cuidarla, como la hagas daño …
- Primo, adiós. Buenas noches.
Noah y Luis se fueron de la fiesta en la moto pero antes de ir a casa de Luis pasaron por la de Noah. Noah le explico a su madre que tenia novio, que llevaban así desde hacía unos días y la respuesta de la madre fue que ya lo sabía, la madre de Luis la había llamado y Christine la dijo que podía salir con él, quedarse en su casa a dormir pero que fuera responsable y sensata. Mientras Christine la daba la charla a Noah sobre que debía de hacer o que no debía hacer, Noah metió en una bolsa un pijama, dos pantalones, una falda, un par de camisetas y algunas cosas más, lo necesario para tres días en casa de Luis.

No hay comentarios:

Publicar un comentario