domingo, 30 de mayo de 2010
Capítulo dieciocho.
- ¿Le echas de menos? – Nika estaba sentada en el suelo a su lado.
- Mucho. Le amo, y estar aquí me hace estar nerviosa.
- Tranquila, todo volverá a la normalidad.
- Mañana quiero ir al instituto, aun no han acabado las clases y quiero hacerles una visita.
- Vale, pero ahora vamos a coger nuestras maletas.
Las maletas de las cuatro llegaron enseguida, las subieron a los carritos y se fueron hacia afuera.
La familia de todas ellas las estaban esperando. Estuvieron diez minutos saludando y al final cada una se fue con sus padres.
En el coche Noah se quedó totalmente dormida, habían llegado de noche y no hacia dormido nada.
Cuando llegaron a casa su padre la despertó, todos subieron a casa y se durmieron.
Capítulo dieciseis.
Era un lugar precioso, enseguida se les pasó las vacaciones y llegó el instituto.
- Voy a echar de menos el otro instituto.
- Y yo.
Noah y Nika iban andando por delante de Sarah y Marie. Todas seguían igual, no habían cambiado, solo había un cambio, a todas el pelo se les había aclarado y estaban mas morenas debido al sol.
Todas entraron a sus respectivas clases, cada una estaba en una distinta y el dia pasó con total normalidad.
- Eh. Noah. – Marie venia corriendo.
- Relájate. ¿Qué quieres?
- Nos vamos a quedar por aquí un rato, vete a la residencia, ¿vale?
- Vale. Hasta luego.
Noah se fue caminando mientras escuchaba música con el iPod. De repente notó que le estaba vibrando el móvil y lo cogió.
- ¿Diga?
- ¿Noah?
- Sí, soy yo.
- Quería decirte que hoy es dieciséis de septiembre, hoy hubiéramos hecho cuatro meses.
- Luis …
- Noah …
- Déjame, estoy a kilómetros de ti y me llamas para esto.
- Sí, porque te amo.
- Adiós.
Noah colgó el teléfono, lo apagó y lo guardó otra vez en la mochila. Siguió su camino hasta que llegó a la residencia, dejó las cosas en el suelo de la habitación y se metió en la ducha. Después de eso estudió para los exámenes.
Los meses pasaron y pasaron. Luis no paraba de pensar en Noah, y Noah no paraba de pensar en Luis. Mientras sus respectivos amigos se liaban con unos y con otras, ellos pensaban en lo felices que eran juntos. En poco tiempo se enamoraron el uno del otro, pero Noah estaba dolorida. Lo dolía lo que había visto, el hecho de que la presentara como a una simple amiga la mataba por dentro.
El año que estuvieron en América lo pasaron tranquilamente, aprendieron el ingles que querían y más. Sacaron notas estupendas y decidieron que salir de allí para llegar aquí en verano era la mejor opción.
Capítulo quince.
- Problemas con Luis. - Noah apoyó su cabeza en el hombro de Nika.
- ¿Qué problemas? Cuenta. – Marie se sentó en el suelo a los pies de Nika y Noah al lado de Sarah.
Noah les contó la historia. No estuvieron nada más que veinte minutos en casa de Noah. Todas salieron hacia el Starbucks, y cuando entraron vieron a Luis sentado fumándose un cigarro.
- Noah. – Luis se levantó de la mesa y fue hacia el mostrador donde Noah estaba pidiendo.
- Quiero Frapuccino de vainilla. – Noah le dio la espalda a Luis.
- Noah escúchame.
- Señorita, son cuatro euros con treinta céntimos.
- Aquí tiene. – Noah sacó un billete de cinco de su monedero y se lo dio a la dependienta.
- La vuelta. – La dependienta de pelo rubio y ojos negros la dio setenta céntimos.
- Gracias.
- A usted. Enseguida le damos el Frapuccino.
- Noah, ¿piensas escucharme? – Luis la cogió del brazo.
- Suéltame. – Noah tiró y se soltó.
- Por favor, fue un mal entendido.
- Ya claro. Mira, tu eres amigo de mi primo, y ya. Te veré cuando vaya con él y estés tu y en el instituto, pero vamos a hacer como si no hubiera pasado nada.
- Pero Noah …
- No, ni peros ni nada. Soy una cría pero no pienso dejar que un tío de diecisiete años me tome el pelo, no ahora.
- Ah claro, y a Nicholas le distes todas las oportunidades que pidió y a mi nada.
- Es distinto, yo no le vi delante de mis narices besándose con otra, además el no estaba liado con esa otra, como tú.
- Lo que estás diciendo no tiene sentido.
- Ya.
- Noah ven, ya tenemos mesa. – Las tres amigas movieron la mano desde una mesa en el fondo.
- Ya voy. – Noah se giró hacia Luis. – Si me disculpas las personas que realmente me quieren y que les importo me esperan. Adiós.
Luis se quedó mirando como Noah se iba hacia la mesa y se sentaba. Las cuatro chicas se tomaron su bebida mientras Luis tomaba pequeños sorbos de su bebida y miraba a Noah.
- Noah no te quita ojo. – Nika la dio un pequeño codazo.
- Lo sé, me siento observada.
- A lo mejor te has equivocado, y deberías escucharle. – Marie se tomó el último sorbo de su café.
- A lo mejor y debería, pero no quiero.
- Noah …
- Dejarme en paz, ¿vale? Quiero pasar un día sin hablar de él, con mis amigas.
- Vale, ¿nos vamos al parque?
- Vale.
Las cuatro chicas se levantaron y cogieron sus bolsos. Noah iba la última y cuando estaba a punto de salir Luis la cogió del brazo.
- ¿La idea de pasar el verano juntos …?
- No, olvida esa idea. Me voy a California, mis padres querían ir allí y ya que no tengo otra cosa mejor que hacer me voy.
- ¿Y tus amigas?
- Me voy las tres allí, seguro que mi primo te dirá lo que tenemos planeado hacer.
- Explícate.
- ¿Por qué tendría que hacerlo?
- Porque me importas.
- Ya claro. Mira, me voy a estudiar allí con mis tres amigas. Es un viaje de estudios para aprender ingles. Nos gusta América y el ingles, asique hasta el año que viene no vengo.
Luis se quedó inmóvil mirándola y sin darse cuenta la soltó del brazo.
- Adiós Luis. – Noah salió por la puerta llorando. – Si supieras cuanto me duele y que esto lo hago por ti … - Noah no podía ni hablar.
Capítulo catorce.
- Así me gusta, Rose. Noah jamás va a ser feliz. No me podrá olvidar, estará a mis pies siempre, sufriendo. – Se oyó la risa de Nicholas a través del teléfono.
- Bueno te dejo que quiero darme un baño. – Rose colgó el teléfono y se tiró a la piscina.
lunes, 24 de mayo de 2010
Capítulo trece.
- Al fin se acabaron las clases. – Noah se colocó la parte de arriba del bikini.
- Al fin felicidad, sin exámenes. – Nika se hecho un poco de crema.
- ¿A qué hora iba a venir Carlos?
- Pues dijo que vendría a las tres, pero ya son y media.
- Seguro que viene.
- ¿Y Luis? ¿Cuándo viene?
- Ahí esta. – Noah señaló hacia la puerta de la piscina.
Noah le saludó a lo lejos en lo que Luis llegaba a donde estaban las chicas.
- Hola mi vida. – Luis le dio un beso fugaz a Noah.
- Hola mi niño.
- ¿Qué tal estas?
- Como siempre. ¿Y tú?
- Pues bien, celebrando que el instituto se ha acabado y que puedo pasar todo el verano al lado de la chica perfecta a la que tanto amo.
- Ohhh, que bonito. – Nika se burló.
- ¿Por qué no te vas a la piscina? – Noah la dio con el codo.
- Vale, vale. Ya os dejo a solas tortolitos. – Nika se levantó y se fue hacia la piscina.
- Se fue, bien.
- Como quieres a tu amiga.
- Mas te quiero a ti, además quiero estar a solas contigo después de tanto tiempo.
- Mi vida tenemos todo el verano para estar juntos.
- No … Mis padres se van a ir y me obligan a irme con ellos.
- Pero solo será un mes, ¿no?
- Agosto.
- Pues tenemos junio, julio y …
- Y ya, no tenemos más.
- Tengo una idea.
- No voy a escaparme de mi casa para irme contigo.
- Pues esa no era la idea, pero también me gusta.
- Pues me tendrías que secuestrar.
- Asumo el riesgo.
- Irías a la cárcel.
- ¿Y? Por ti voy al fin del mundo.
- Te amo.
- Y yo mi niño.
- Vamos a darnos un baño.
- Vale. – Noah cogió la mano que Luis la había ofrecido y se levanto.
- ¿Sabes nadar?
- No. Aun sigo nadando a lo perrito.
- Eso quiere decir que si sabes nadar.
- Exacto. Premio gordo para Luis.
- Tonta. – Luis empujó a Noah y la tiró al agua.
Noah salió del agua y le salpicó desde la piscina.
- Tonto, esta me la pagas. – Noah se subió al bordillo, salió y tiro a Luis, pero este la cogió del brazo y ambos cayeron al agua.
Noah salió un poco después que Luis a la superficie y cuando lo hizo le soltó en toda la cara un chorro de agua que escupió por la boca.
- Qué asco, me has echado agua con babas.
- Pues cuando me besas también te hecho babas.
- Es que no es lo mismo.
- Ya claro, a ti te gusta lo que te interesa.
- Claro, no soy tonto. Por eso me gustas tú. – Luis cogió a Noah por la cintura.
- Suelta merluzo. No quiero que me cojas así cuando te da asco que te escupa. – Noah
se hundió y se fue nadando.
- Ey tonta. Espera. – Luis la siguió nadando.
- Luis la has cagado. – Marie empezó a reírse.
- Si si, has metido la pata hasta el fondo. – Nika y Sarah se unieron a las risas de Marie.
Luis pasó de ellas y siguió persiguiendo a Noah, pero se fijó en una chica. Llevaba el pelo recogido en dos coletas, era de un rubio increíble, sus ojos eran azules y llevaba un bikini azul celeste.
- ¿Luis?
- ¿Rose?
- ¿Qué haces tú aquí?
- Nada, estaba con una amiga.
- ¿Noah?
- ¿La conoces?
- Si. Es una de mis mejores amigas, y yo soy una de las suyas.
- Ah.
- Bueno, ¿qué tal? Desde que cortamos no me has vuelto a llamar.
- No tenía ganas de hacerlo. Y ahora estoy muy bien, gracias.
- Hola. – Noah llegó al lado de Luis.
- Hola Noah. – Rose se metió en el agua y la abrazó.
- Cuanto tiempo.
- Ya ves.
- No sabía que conocieras a Luis.
- Si, le conocí hace poco.
- Es mi novio.
- ¡¿Qué?!
- ¿No te lo ha dicho? Discutimos pero no cortamos, asique es mi novio.
- Eh Rose. Acabas de decir que cortamos. Noah es mi novia.
- Pues la dejas y te lías conmigo, yo soy mucho mejor. – Rose besó a Luis.
Noah salió de la piscina. Luis apartó a Rose y fue corriendo detrás de Noah. La agarró del brazo e hizo que se parara.
- Noah espera.
- Suéltame. Ahora mismo.
- Déjame que te lo explique.
Rose apareció en ese momento al lado de Luis y le volvió a besar.
- Mi amor, no hay nada que explicar. Tú me amas, yo te amo, nos amamos.
- Rose cállate. – Luis la empujó.
- Mira Luis, déjame. Soy una cría para ti, no sé cómo pude ser así de tonta.
- Noah esto no es lo que parece.
- No, que va. Una de mis mejores amigas te ha besado y no es lo que parece. Una mierda. Olvídate de mí.
Noah cogió todas sus cosas, se colocó el bolso en el hombro y salió corriendo. Cuando pasó por la puerta Nika la vio y fue con Noah.
- Ey … ¿Qué te pasa? – Nika secó la lágrima que caía por la mejilla de Noah.
- Nada … Quiero irme a mi casa.
- Espéranos en tu casa. Llegaremos en veinte minutos.
domingo, 23 de mayo de 2010
Capítulo doce.
Noah se estiró en la cama y sonrió a Luis.
- Buenos días mi príncipe azul.
- ¿Qué tal has dormido?
- Pues para ser la cama de un extraño he dormido genial.
- Me alegro.
- Yo tengo que hablar contigo …
- ¿Qué pasa? – Luis la acarició la espalda y jugó con el cierre del sujetador.
- Ahora vienen los exámenes y quiero sacar buenas notas.
- Tranquila. Lo entiendo. Tú estudia, que después tendremos todo el verano para nosotros solitos.
- Te amo. – Noah le dio un beso en la frente.
- Y yo, mucho.
Los días pasaron. Noah y Luis iban al instituto juntos, y volvían de la misma manera. Noah estudiaba mucho y sacaba buenas notas. Pronto el curso acabo y …
sábado, 22 de mayo de 2010
Capítulo once.
Los dos estaban tumbados en la cama tapados con una sabana. Noah estaba en ropa interior, al igual que Luis, ella abrazaba a Luis y descansaba su cabeza sobre el pecho de Luis.
- Noah no pasa nada.
- Me siento fatal, pero es que … no estoy preparada. Perdón.
- Noah …
- Lo siento, mi niño …
- Te he pedido demasiado, tienes quince años y llevamos una semana. No pensé que esto podía pasar …
- Y yo quería dártelo, quería que me hicieses tuya, quería guiarme por la pasión, pero … me quede bloqueada. No podía reaccionar.
- Noah olvidemos este mal entendido.
- Será lo mejor.
- Pues sí. ¿Te había dicho que tienes un cuerpo perfecto?
- Eso es mentira, con quince años no se tiene cuerpo ni nada.
- Cuando te vi en la discoteca, con tu vestido pensé que tenías dieciséis, por eso mismo, porque con quince años no se tiene este cuerpo que tú tienes.
- Te va a crecer la nariz por mentir.
- Levántate.
- ¿Para qué?
- Tu levántate y ponte a los pies de la cama.
Noah hizo caso a Luis y se levantó colocándose donde él la había dicho.
- Ya. ¿Ahora qué?
- Mírate en el espejo que tienes detrás.
- No sé qué te tramas … - Noah se dio la vuelta y se miró.
- ¿Ves? Eres perfecta, y tienes un cuerpo perfecto.
- Ya claro …
- Pues sí. He estado con muchas chicas de mi edad, y ninguna era como tú, no solo por el físico o por el aspecto, si no porque tú tienes inocencia, eres sincera, amable, cariñosa, eres una cría, si, pero te amo, y creo que nunca había sido tan feliz.
- No digas mentiras, que me voy a poner roja … - Noah se puso encima de Luis.
- Es lo que quiero, que te pongas rojita como un tomate.
- Ja.Ja. Que bueno eres conmigo, ¿no?
- Oye, no te quejes, que te he invitado a mi casa.
- Cierto, has sido muy amable. Nunca te podre dar las gracias.
- Si me das un beso me basta.
- Niño caprichoso. – Noah besó a Luis.
- Buenas noches mi vida.
- Buenas noches mi niño.
Luis durmió toda la noche abrazado a Noah, y esta estuvo toda la noche cogida de su mano.
Capítulo diez.
- Ven.
- ¿Voy a dormir donde la otra vez?
- No, esta vez vas a dormir en mi cuarto.
- ¿Tú estás loco?
- Venga Noah, no te voy a hacer nada, solo quiero pasar el máximo tiempo posible contigo. Verte dormir, poder abrazarte y darte calor mientras duermes, acariciarte la cara, sentir que te tengo cerca y que eres mía, no me jorobes el plan.
- Vale. Yo también tengo ganas de ver como duerme el fumata.
- Pues antes de dormirme me fumo un cigarro.
- Entonces olvídate de dormir conmigo.
- Es broma, si que fumo, pero delante de ti no lo hago casi nunca.
- ¿No crees que sería mejor dejarlo?
- Es que para dejar un vicio necesitas otro, y si es un vicio nunca es bueno.
- ¿Y que te parece si te vicias a besarme a mí? Hazlo por mí, si quieres fuma en los botellones y en las fiestas, pero entre diario no, por favor.
- Lo de besarte creo que puede ser muy adictivo pero dejar lo otro es complicado.
- Yo te ayudare. Sé que solo fumas por que tus amigos lo hacen.
- En cierta parte tienes razón …
- Normalmente la tengo. Entonces, ¿qué? Vas a dejar de fumar entre diario, ¿sí o no?
- Lo intento, pero necesito muchos muchos besos para quitarme el vicio.
- Pues si necesitas muchos muchos besos, te daré muchos muchos besos. – Noah besó a Luis apasionadamente.
- ¿Sabes que lo eres todo para mí? – Luis cogió a Noah en brazos.
- ¿Sabes que tu para mi también? – Noah abrazó a Luis por el cuello.
- Si es que eres perfecta.
- Te comería enterito fumata mío.
- Todo tuyo. – Luis llevo a Noah hasta su cuarto y la dejo con cuidado en la cama.
- Esa idea me gusta, y mucho. – Noah tiró de la camiseta de Luis hacia ella y este se puso encima de Noah.
- Quiero hacerte mía, Noah, pero sabes que no tienes que hacer nada que no quieras.
- ¿Y qué pasa si Noah quiere? – Noah se mordió el labio.
- Pues pasa que Luis la dará todo lo que ella quiere. – Luis besó a Noah varias veces el cuello.
- Adelante. – Noah acarició la espalda de Luis por dentro de su camiseta.
Dulce agosto.
viernes, 21 de mayo de 2010
Capítulo nueve.
Hoy era la fiesta a la que Luis la invitó. La supuesta forma en que su primo y él querían que ella viese como era una verdadera fiesta. No sabía que ponerse, se despertó a las doce asique no había pensado en nada que pudiera ponerse. Luis la vendría a recoger a las cinco para ir a la fiesta, asique tenía que elegir algo aceptable en las horas que le quedaban teniendo en cuenta que tenía que llevar a su hermana a la piscina, que tenía que comer, que tenía que devolver un libro a la biblioteca y que tenía que arreglar su cuarto.
Al final se puso una minifalda de lentejuelas, unos zapatos de tazón negros con plataforma y una camiseta de tirantes. El pelo lo llevaba suelto, aun tenía que tapar la marca que Luis la había dejado en el cuello.
A las seis estaban en la casa donde se celebraba la fiesta, cuando Noah entró se quedo sin poder decir ni una sola silaba.
Alcohol, drogas, tabaco, tias medio desnudas, tios borrachos metiéndolas mano. Era espantoso, Noah nunca había visto esa parte de la juventud. Si, ella iba a fiestas-botellones, y fumaban, tanto cigarros como porros, pero aquello era excesivo, daba miedo. Solo faltaba un cartel luminoso encima de las mesas poniendo que había en ellas.
Noah estaba quieta, no podía avanzar.
- ¡Noah!
- ¿Qué?
- ¿Estas bien?
- Estare bien cuando me vaya de aquí.
- ¿Qué pasa?
- Que esto me da miedo. Es horroroso.
- Estas conmigo y con tu primo, no tienes que hacer algo que no quieras hacer.
- Me vas a dejar sola, ¿cierto? ¿Te vas a ir por ahí con tus amigos?
- Esto Noah …
- Déjalo Luis. Me voy.
Antes de que Luis pudiese contestar Noah se fue y se sentó en un sillón que había. A los dos minutos un chico moreno de ojos marrones se sentó a su lado y la puso la mano en la pierna.
- Eh. Quita la manita te ahí guapo.
- ¿Y qué pasa si la subo un poco más? – El chico apretó la pierna de Noah.
- Quita tu asquerosa mano de ahí. – Noah le apartó la mano de forma brusca.
- ¡Noah! – Luis estaba gritando intentando encontrarla.
- ¿Luis? – Noah se giró para mirar si estaba detrás.
- Ven preciosa, voy a hacer que esta fiesta jamás se te olvide. – El chico la llevó a la habitación más alejada de la casa.
- ¿Qué se supone que estás haciendo?
- ¿Yo? Pasármelo bien con una cría que esta … uff, como estas nena.
- Ni me toques.
- Que no dice. Te pienso tocar hasta desgastarte guapa.
- No pienso estarme quieta para que hagas lo que quieras.
- ¿Y si hago esto? – El chico la ató las manos a la cama.
- ¡Suéltame! – Noah empezó a patalear.
- Oh no. Vas a perder tu virginidad de una manera que jamás vas a olvidar. Pero antes de eso, ¿una rayita de coca o un porrito?
- Ninguna de las dos cosas. Quiero que me sueltes gilipollas.
- Pues yo si quiero un porrito. No te vayas, ahora mismo vuelvo para hacerte disfrutar.
Noah se quedó sola en la habitación e intento soltarse pero justo en ese momento oyó a Luis llamarla.
- ¡Noah!
- ¡Luis! Estoy aquí.
Luis abrió la puerta de la habitación y entró junto con Manuel.
- ¿Prima que haces aquí?
- Un tío me ha traído aquí. Sí, he sido tonta al venir aquí pero no podía soltarme.
- Trae que te suelto.
- No. Déjame, quiero reírme un rato. Pero por favor, no os alejéis mucho.
- Nos esconderemos en esa puerta de ahí, está el baño, ¿va? Y ten cuidado con lo que haces prima, ya ves lo que te podía haber pasado.
- Vosotros me habéis traído aquí.
- También es cierto.
- Venga, meteros en el baño.
- Manuel ahora voy. – Luis se fue hacia la cama.
- ¿Vas a violar a mi prima?
- No estúpido, tú entra en el baño.
- Vale. – Manuel entró en el baño y cerró la puerta.
- ¿Qué quieres tú? ¿No te basta con que este atada a una cama por hacerte caso?
- No es eso boba. Solo quería darte un beso.
- No me voy a morir.
- No es un beso de despedida, es un beso porque te amo.
- ¿Qué has dicho?
- Que no es un beso de despedida …
- No, lo último.
- ¿Te amo?
- Sí, eso.
- Te amo, te amo, te amo. No me cansaría de decírtelo.
- Tengo miedo de decirlo por si me equivoco.
- Nunca lo sabrás si no lo dices.
- Tienes razón. Te amo.
Luis besó a Noah y se metió en el baño.
- Pensaba gozar yo de esto pero creo que él se lo merece más. – Detrás del chico apareció Nicholas.
- Hola Noah. ¿Me recuerdas?
- Como olvidarse de la cara de un cabronazo como tú.
- Ya veo que estas encantada de verme.
- Uh sí, no veas.
- Bueno, vamos a empezar. Pablo vete.
- Creo que Paula folla mejor que yo, te recuerdo que ella es puta, tiene práctica.
- Te la estás jugando.
- ¿Me vas a pegar o qué? Paula es una puta al igual que Mónica. P-u-t-a-s.
- Cállate.
- No quiero. Eres un cabronazo que solo jode a la gente, solo sabes hacer eso.
- Eres …
- ¿Qué soy? Soy la única que un día te amó sinceramente, la única que te apoyo cuando todos te dejaron de lado. Y ahora pretendes aprovecharte de mí cuando estoy atada a una cama. Que poco hombre eres.
- Soy capaz de violarte sin que estés atada.
- Suéltame y comprobemos quien consigue lo que quiere.
- Ya verás. – Nicholas soltó a Noah de la cama.
- ¿Tú qué quieres?
- Quiero fiesta y verte gozando de tu primer polvo.
- Vas a tener lo que quieres, eso no lo dudes.
- ¿Qué te traes entre manos?
- Tu polla, eso me traigo entre manos, no te jode. Nene, te estaba vacilando, no voy a perder mi virginidad aun y menos contigo. Antes muerta.
- Sera hija de puta.
- No, la puta es tu novia, no mi madre.
- Deja de insultarla.
- No me da la gana, ella me insulta pues yo también. Y tú eras el que me defendía, y una mierda. Jamás me quisiste, todos los besos no fueron nada, solo me jodiste la vida. No me hiciste feliz, solo conseguiste arruinarme mis catorce años, pero ahora, que te den cabrón. No pienso seguir siendo tu jueguecito. Ahora te quiero, ahora no. Pasa de mi.
- Eso me ha dolido, ¿lo sabes?
- Como si te mata, me la suda. Ya estoy cansada de ti, date cuenta que ya no eres el mejor para mi, estoy mucho mejor sin ti.
- Querrás decir sola.
- No, no estoy sola. He encontrado a alguien que me hace mucho más feliz que tu, bueno el al menos me hace feliz, tu no hiciste ni eso.
- Noah … te quiero.
- Ya, claro. Si no te importa quiero disfrutar de la fiesta, asique sal fuera.
- Pero Noah …
- ¡Que salgas te he dicho! YA.
Nicholas salió de la habitación secándose la lágrima que se la había caído. Noah abrió la puerta del baño y los dos chicos salieron.
- Pedazo carácter tiene mi primita.
- Ves, soy pequeña pero no tonta.
- Noah, no te creía tan fuerte. – Luis la cogió de la mano mientras Manuel salió por la puerta.
- Ni yo, pensé que jamás podría haber hecho eso, pero creo que tú me has ayudado.
- Yo estaba en el baño.
- No en ese sentido, sino que … tu me has apoyado, me has hecho muy feliz en una semana.
- Pero también te puedo hacer daño …
- Ya, pero es un riesgo que debo correr y que quiero correr.
- Eres mi vida.
- Y tú la mía, ¡te amo!
- Y yo mi niña, y yo.
- Me encanta que me llames así.
- Es que eres MI niña.
- Solo tuya.
- Eso me gusta.
- Bueno, ¿por qué no salimos fuera?
- Antes de salir, tengo una propuesta para ti.
- No quiero más propuestas.
- Escúchame.
- Vale.
- Mis padres se han ido de fin de semana al pueblo y tengo la casa para mi solo, y me parece un poco egoísta que sea para mí solo, además me da miedo quedarme solo y había pensado que tú te podías venir …
- El lunes es fiesta.
- Mejor me lo pones, dos días y tres noches juntos.
- Y esa propuesta empezaría hoy, ¿cierto?
- Cierto, una casa para nosotros dos solos.
- Una propuesta tentadora.
- ¿La aceptas?
- Claro que sí.
- En ese caso, vamos. – Luis cogió a Noah de la mano y salieron por la puerta.
- Manuel, me voy con Noah a mi casa, ¿vale? El martes nos vemos en el instituto.
- ¿Cómo? ¿Tú con mi prima?
- Si primito, desde hace poco. El domingo después de mí cumple.
- Tu cumple fue el lunes diez, entonces fue el domingo dieciséis.
- Sí, soy novia de tu amigo desde el domingo dieciséis de mayo.
- Luis mas te vale cuidarla, como la hagas daño …
- Primo, adiós. Buenas noches.
Noah y Luis se fueron de la fiesta en la moto pero antes de ir a casa de Luis pasaron por la de Noah. Noah le explico a su madre que tenia novio, que llevaban así desde hacía unos días y la respuesta de la madre fue que ya lo sabía, la madre de Luis la había llamado y Christine la dijo que podía salir con él, quedarse en su casa a dormir pero que fuera responsable y sensata. Mientras Christine la daba la charla a Noah sobre que debía de hacer o que no debía hacer, Noah metió en una bolsa un pijama, dos pantalones, una falda, un par de camisetas y algunas cosas más, lo necesario para tres días en casa de Luis.
Soy la cara cerdo.

La zorra dice: caracerdo te amoo XDXD
La puta contesta: jajajajaaja carol!!
Y ahora Carolina dice ...
Que os den por el culo nenas, ah no, que nadie quiere sufrir de esa manera.
No sabeis si soy o no cara de cerdo, aunque yo al menos tengo cara de un animalito mono no como vosotras que teneis caras de putas y zorras, sin ofender. Yo al menos os he visto y puedo decir si teneis cara de algo o no, pero vosotras ni me habeis visto, y lo mejor de todo, no sois quien para insultarme porque ni me conoceis.
Asique chiton, ¿va?
Ale, a vivir con una sopa de consome de saltamontes.
Can't be tamed.

La nueva Miley. Pues si, a lo mejor en parte es la nueva Miley, pero ella siempre fue así.
Sí, es todo lo opuesto a lo que era, pero va a cumplir dieciocho años. Está cansada de ser la imagen Disney, & de que la conozcan como Hannah Montana, se llama Miley Ray Cyrus & punto.
La pobre ha aguantado mucho siendo lo que la gente quería que fuera, la han criticado por sus actos & por su ropa, por todo. Que quiere ir en ropa interior al Starbucks, pues que vaya, es su vida & puede hacer lo que quiera, a quien no le guste, que no mire.
Ahora los padres de las fans dicen que no puede ser así & que no puede dar esa imagen a sus fans. Debe cambiar para ser una buena imagen. Que cambien las fans de ídolos. Además, esas niñitas son fans de Hannah Montana, no de Miley. & si tu ídolo es así pues te gusta como es & sino pues te jodes. A mi mis padres no me dicen que escuche o deje de escuchar una música solo porque no les gusten, si te gusta esa música pues es tu gusto & los padres tienen que entender que Miley ya no es una niña pequeña, sino que va a ser mayor de edad.
Por supuesto que se enfrenta a ser cuestionada por todo lo que hace, es lo que tiene ser famosa, pero ya vale, si me dices que dispara a un tío pues lo entiendo, pero ¿que la critiquen & la hagan lo que la hacen por ser ella misma? Eso sí que no lo consiento.
Ha sido Hannah Montana, fue, es & será una parte de su vida, pero en su casa no la llaman Hannah, sino Miley Cyrus. Solo la conocen por ser Hannah, & eso tiene que cansar bastante.
Sé que este evento es una tontería, & lo siento por hacerlo, pero tenía que desahogarme de alguna manera. Si a alguien no le gusta, pues que le dé a no ir, pero a quien le guste que comente, & lo pase, please.
Eso es todo amigos, se os quiere. Tai Love.
PD: Esto es un evento que cree con mi tuenti famoso, y que he recuperado, asique lo pongo aqui porque si.
En el tuenti famoso me llamo Miss Tai Love.
Amo y siempre amare a Megan Denise Fox.

Un dieciseis de Mayo de mil ochocientos noventa y seis nació en Tennessee (EEUU) una diosa llamada Megan Denise Fox.
Una diosa que empezó como modelo, siguió su carrera y triunfó.
Con sus ojos azules, su cuerpo de escandalo, su pelo perfecto, y con su todo empezó a participar en varias películas, por lo que se la empezó a considerar con una aztriz-diosa. Participó en papeles secundarios pero en dos mil nueve fue la protagonista de Jennifer's Body.
Esta chica se ha ganado todo lo que tiene y sobre todo se ha ganado ser la modelo de la famosa marca Armani, en la cual lució la perfecta ropa interior junto con unos jeans.
Adorar a Megan Fox.
Destiny Hope Cyrus

La amo. Es mi vida, mi pasión. Su música es lo que marca el ritmo a mi vida, paso a paso, latido a latido.
Ella, lo es todo. Me mata con su sonrisa perfecta, con sus ojos, con su pelo, con su todo.
Es perfecta y me siento orgullosa de ser su fan, siempre la defendere. Porque es Miley Ray Cyrus, mi diva-diosa.
Mi canción favorita de ella es Goddbye y la de Before the storm, supongo que es por lo que dice y significa.
Es provocativa, no se lo niego a nadie, pero va como ella quiere, sin importarle lo que digan los demas.
Se enfrenta a ser criticada por todo el mundo, y no la conocen como Miley, sino como Hannah.
Bastante ha aguantado siendo lo que no era, y justo cuando sale la verdadera Miley todas las critican, porque no es un buen ejemplo. Pues si Pablito quiere a Hannah que Pablito se ponga una peluca rubia, lentejuelas y cante The Best Of Both Worlds, pero que deje en paz a Miley. Es un mal ejemplo, buscate a otro idolo al que adorar.
Simplemente amo a Miley.
Estoy mejor sola.
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Hace ya tiempo te aclare que no queria verte
lo pase mal aunque supe fingir
todo ha cambiado mucho
soy cada vez mas fuerte
me siento mejor asi.
Ya olvide toda esa historia
haz tu lo mismo
cuenta tu camino
no quiero verte, no me llames, vete de mi vida, olvidate de mi
yo soy mas feliz sin ti.
Estoy mejor sola
ya no quiero tu calor
¿porque no lo comprendes?
acepta ya mi decision de una vez
entiende que ya no eres el mejor
al menos para mi.
Tu te lamentas todo el tiempo
ya no me interesa
si quieres dar pena no me metas a mi
no has aprendido nada
no captas mis palabras
asume que esto es el fin
ya no tenemos ni de que hablar
pasa la pagina y tira por tu lado
hablamos lenguas diferentes
tu ya no me entiendes
pirate de aqui
a ti te gusta sufrir.
Estoy mejor sola
ya no quiero tu calor
¿porque no lo comprendes?
acepta ya mi decision de una vez
entiende que ya no eres el mejor
al menos para mi.
No te aguanto mas
cuando te vas a enterar
de que estoy en otra onda
y tu me quedas muy atras
vago de que vas
no me vuelvas a llamar
no te quiero y tu me insistes
al final te voy a odiar
y es que tu me das un chantaje emocional
si te sientes mal es tu problema no el de los demas
yo quiero mejorar e-volucionar
y por eso tu y yo juntos ya no podemos estar.
Estoy mejor sola
ya no quiero tu calor
¿porque no lo comprendes?
acepta ya mi decision de una vez
entiende que ya no eres el mejor
al menos para mi.
Estoy mejor sola
ya no quiero tu calor
y no lo comprendes
acepta ya mi decision de una vez
entiende que ya no eres el mejor
ya no.
Estoy mejor sola (soooola)
ya no quiero tu calor
¿porque no lo comprendes?
acepta ya mi decision de una vez
entiende que ya no eres el mejor
al menos para mi.
jueves, 20 de mayo de 2010
Capítulo ocho.
- Chicos perdonar. – Luis se despidió de sus amigos y cogió a Noah en volandas. – Perfecto. ¿Y el tuyo?
- Pues un poco mal. Mañana tengo un examen y hoy en el patio te he echado de menos. – Noah le besó en la nariz.
- Mañana voy a hacer que vengas conmigo en el patio.
- ¿Cómo?
- Eres demasiado inocente, por cierto, tengo una propuesta que hacerte, bueno dos.
- Adelante. Dime tus dos propuestas y como piensas hacer que salga fuera.
- Primera propuesta, llevarte ahora a tu casa en moto. Segunda propuesta, invitarte el sábado a una fiesta. Y pienso sacarte fuera falsificando un permiso de salida.
- A lo primero, vale, pero la gente va a preguntar. A lo segundo, ¿tú estás loco? Y a lo otro, ni de broma, me ganaría un parte.
- Me da igual si preguntan o no. No, no estoy loco, ha sido idea de tu primo y mía aunque no sea muy seguro para ti queremos que vengas a una fiesta de verdad. Y tranquila, si te llevas un parte yo me hago responsable.
- En ese caso … vale a las tres cosas.
- Te quiero preciosa.
- Te quiero fumata tonto.
- Noah vamos. – Sus amigas la llamaron.
- Eh … esto yo … No voy a ir con vosotras, me lleva mi primo en moto.
- ¿Tu primo? – Luis la miró sorprendido.
- Calla y camina. – Noah tiró fuerte de él y se fueron.
Cuando salieron del instituto iban agarrados de la mano, se montaron en la moto con los cascos puestos.
- ¿Prima?
- Hola primo.
- ¿Qué haces tú con ese?
- Es su primo. – Nika apareció al lado de Manuel.
- Que va. Yo soy su primo.
- Luis arranca por favor. – Noah se agarró fuerte a Luis y desaparecieron por la calle.
Noah estaba repasando matemáticas para el examen que tenia mañana pero no podía dejar de pensar en Luis, en cada beso que la dio como un “hola” o un “adiós”.
Salió de su cuarto para tomar un vaso de agua y para llamar a Nika para preguntarla una duda que tenia sobre el examen del día siguiente. Noah cogió su móvil y la llamó.
- ¿Nika?
- Tu llamando por teléfono después de tanto tiempo. Noah estás loca.
- ¿El chico que has visto hoy? El de la moto.
- Si, es tu novio.
- No, no sé si es eso o no … Le conocí en Kapital, pasamos el fin de semana juntos y bueno … tenemos algo. Pero no digas nada, por favor. Ni a Marie ni a Sarah ni a nadie.
- Que fuerte.
- Bueno, te quiero preguntar una cosa de matemáticas.
- Adelante.
Noah y Nika estuvieron un rato hablando, repasaron juntas durante un buen rato por teléfono y después, Nika, fue a casa de Noah para hacer un par de ejercicios juntos. A las nueve Nika se fue y Noah cenó un sándwich de jamón york y se fue a la cama.
Al día siguiente Noah hizo el examen de matemáticas y el de tecnología que tuvo el jueves. Estuvo bastante ocupada en toda la semana. Con Luis apenas pasaba veinte minutos al día, aunque con eso la bastaba. Todos los días se enviaban sms, Luis la acompañaba hasta su casa e iba a buscarla cada mañana, siempre con cuidado de que los padres de Noah, Paul y Christine, no le vieran aunque su madre la había preguntado varias veces sobre tanto sms cada día. El viernes Noah logró salir del instituto a la hora del patio y librarse de las tres últimas horas gracias a Luis. Como los padres de Luis no estaban dejaron las mochilas y se fueron a dar una vuelta. Cuando volvieron comieron los spaguettis que preparó Noah y estuvieron tumbados en la cama todo el día hablando de ellos, hasta que Noah se fue a su casa.
Capítulo siete.
Noah no dejo de pensar en Luis. Se había enamorado, pero tenía miedo de que si seguía adelante se involucrara más y luego la hiciera daño. Ella sabía lo que era sufrir por amor, odiaba la rabia que la controlaba, odiaba esa sensación, por eso no quería volver a vivirla. Si, tenía que reconocerlo, Noah ya no lo pasaba tan mal cuando Nicholas la hacía daño pero es que para ella ya era algo rutinario.
El sol empezó a entrar por la ventaba del cuarto de Noah y en ese momento sonó la alarma del móvil.
- Las siete, al instituto. – Su madre levantó la persiana y la quito la manta.
- No quiero ir … - Noah se volvió a tapar pero esta vez hasta la cabeza.
- No seas perezosa. Levántate.
Cuando Noah se acordó de Luis salió de un brinco de la cama. Se puso las zapatillas y fue a la cocina para desayunar. Se tomo un café con leche, eso la mantenía despierta en clase aunque prefería el cola-cao de toda la vida.
Cuando se lavó los dientes y la cara se hizo dos trenzas, en verano la gustaba llevar el pelo recogido.
Sin despeinarse, Noah se puso una minifalda vaquera que la habían regalado sus amigas por su cumple y una camiseta de hombro caído. No tenía ganas de rebuscar en el armario asique cogió las All Stars negras que había dejado la noche anterior a los pies de su cama, se las puso y cogió su mochila. Noah siempre preparaba la mochila antes de irse a la cama, justo después de echar una ojeada a su correo.
- Mama, papa, me voy.
- ¿Puedes dejar a tu hermana de camino?
- Pero mama …
- Venga, por favor. Te prometo que hoy será el último día.
- Vale. Venga Rebecca, que te llevo. – Noah agarró a su hermana de la mano.
- Adiós, os queremos. – Dijeron las dos niñas a la vez mientras salían por la puerta.
En apenas diez minutos Noah había dejado a su hermana en el colegio, y cinco minutos después llegó al instituto. Cuando cruzó la puerta una sensación de miedo se apoderó de ella. Nunca la había pasado, pero al pensar que Luis estaría allí la ponía nerviosa. Las mariposas revoloteaban a sus anchas en su estomago.
- Buenos días. – Dijo Noah a sus compañeros cuando entró en clase.
- Buenos días Noah. – Nika la abrazó. – Creo que tenemos que hablar.
Noah se dio cuenta de que en la puerta de su clase había un chico esperando y oyó su nombre.
Noah dejo la mochila en el suelo y se quito la chaqueta; fue corriendo a la puerta.
- Chicos dejarle. Viene a buscarme a mí.
- ¿A quién si no? Ya sabes que no me junto con críos de tercero.
- Ja.Ja. Que gracioso el fumata de bachillerato.
- No fumo.
- No que va, ¿entonces ayer que hiciste?
- Tomarme un Frapuccino en el Starbucks, y pasar la tarde entera contigo.
- Uhhhhh. Aquí hay rollo. – Los chicos de la clase de Noah los miraron y se empezaron a reír.
- Sois estúpidos, además de cotillas. – Noah agarró la mano de Luis. – Ven, aquí no podrán oírnos y decir tonterías.
Noah lo último lo dijo con un tomo de voz más elevado, para que pudieran oírla mientras se alejaban por el fondo del pasillo.
- Aquí. – Noah le había llevado hasta las escaleras finales, allí no iba nadie. Solo ella y sus amigas.
- Conoces el instituto mejor que yo.
- Es lo que tiene no salir a la hora del patio por ser de tercero. O que no te dejen ir a la cafetería, o cosas así.
- Ay, que pequeñita es mi niña.
- Si si, te has liado con una cría. Pederasta.
- Pues bien que te gusta, por cierto … Ya veo que no quieres que se enteren de lo que paso, pero la marca de tu cuello te va a traer problemas …
- Mierda. No me acordaba, cuando me he peinado no me he fijado. Soy tonta. – Noah se quito las trenzas y se pasó el pelo a los lados intentando tapar el chupetón que tenia. – ¿Así se ve?
- No tranquila.
- Eres tonto.
- ¿Por qué? Ahora no he hecho nada.
- Pues si que has hecho, hacer que tenga que llevar al pelo suelto.
- Por mi no lo lleves suelto, así tengo más posibilidades de hacerte otro.
- Ya, el problema es que cuantos más tenga más posibilidades tengo de que los vean.
- Vale, vale. Ya no te hare mas.
- Sigues siendo tonto.
- ¿Ahora qué he hecho? ¿Te he dejado un moratón en algún lado?
- No. No me has dado mi beso de buenos días. ¿Cómo quieres que estudie si no me das mi beso?
- Niña caprichosa.
- No sabes tú cuanto.
- Entonces te daré tu capricho. – Luis se acercó a Noah, la acarició sus labios y la besó.
- Ejem, ejem. Buenos días tortolitos. – Nicholas se apoyó en la pared.
- Me voy Luis. Luego hablamos.
- No, no. Tú no te vas a ningún sitio. – Luis la cogió de la mano.
- Luis … por favor. Déjame ir.
- No, porque venga este a joder tú no te vas a ir.
- Eh, me llamo Nicholas. Soy su novio.
- No. Eso es mentira, eres un cabrón que me hizo daño, no me novio.
- Pero lo fui.
- Pero ya no, las cosas cambian. Date cuenta. No me hacías caso y resulta que ahora si me haces caso, ¿no? Casualidad que sea cuando estoy feliz con un chico. Lo de joderme la vida siempre que soy feliz te mola, ¿cierto?
- Di lo que quieras.
- Déjame en paz, vete con Paula. Y tíratela.
- Un momento, ¿tú no eres el chico que el otro día me empujo por el pasillo?. – Luis miró de mala manera a Nicholas.
- Si, fui yo. ¿Y?
- Con razón Noah me ha dicho que eres un cabrón. Noah, vámonos. – Luis tiró de Noah y empezaron a andar.
miércoles, 19 de mayo de 2010
Capítulo seis.
Luis acariciaba la espalda de Noah y esta analizaba cada detalle de la cara de Luis con su mano. Desde lejos parecían una pareja, feliz y enamorada. Eran felices el uno con el otro, y ambos estaban enamorados, pero aun no sabían si eran una pareja o si eso solo había sido un impulso.
- Te quiero. – Luis te besó la frente de Noah.
- Y yo mi niño. – Noah le sonrió.
- ¿Qué significa esto?
- No sé. Ni siquiera sé a que instituto vas, o si tienes novia.
- Voy al Praxton. ¿Y tú?
- Al mismo que tu.
- ¿Enserio?
- Sí, pero como soy de tercero ni te habrás fijado en mí.
- No me fijo en ninguna chica, además, ahora solo tengo ojos para ti.
- Oh no. – Noah miró el reloj de muñeca que llevaba. – Había quedado en que llevaría a mi hermana a las ferias. Me tengo que ir. – Noah se levantó rápidamente y salió andando hacia la acera.
- Ey Noah, espera. ¿Dónde están las ferias?
- A diez minutos de mi casa en coche, y a veinte andando. Pero voy corriendo.
- No hace falta, te llevo en la moto.
- Mi madre estará allí. No soporta las motos y tampoco a los chicos mayores que yo. Nos mataría a los dos.
- Da igual. Yo te llevo, aparcó un poco lejos y ya está.
- Me parece buena idea. Pero de aquí a donde está la moto vamos a ir corriendo. El último que llegue es tonto. – Noah salió corriendo en dirección a la moto.
- Eso no vale. – Luis la alcanzó y a cogió por la cintura para que no pudiese correr. – Eres una tramposa.
- Si, una tramposa que te quiere. – Noah le dio un rápido beso y le cogió la mano. – Vamos. No quiero ser asesinada por mi madre.
En tres minutos llegaron a donde estaba la moto. A ambos les costaba respirar, se habían pegado una carrera tremenda. Subieron a la moto, se pusieron los cascos y en menos de diez minutos llegaron al parking de las ferias.
- Aparca ahí. Cuanto más lejos, mas seguridad.
Luis dejo la moto encendida. Noah se bajo y le dio el casco.
- Gracias.
- A ti, por haber hecho que hoy me lo haya pasado tan bien.
- De nada. Ha sido un placer.
- Supongo que aquí se acaba todo …
- No tiene por qué. Tú búscame mañana en el instituto.
- ¿Y si lo hablamos ahora?
- ¿Y si llego tarde y me matan?
- Vale. – Luis soltó una carcajada y se bajo de la moto mientras se quitaba el casco. – Pero, ¿no te piensas despedir de mí?
- ¿Cómo quieres que me despida de ti? – Noah le cogió de la camiseta y le pegó a ella.
- Por ejemplo … así. – Luis rodeo la cintura de Noah con sus brazos y la besó apasionadamente.
- Me gusta como te has despedido.
- Y a mí me gustas tú.
Capítulo cinco.
- Siempre que necesito estar sola y pensar vengo aquí, no suelo venir con gente.
- Pero me has traído a mí.
- Porque quería estar contigo.
Luis vio a Manuel en la otra acera, y le saludó para que viniese.
- Hola chicos.
- Hola primo.
- Hola Manu.
- ¿Qué hacéis aquí los dos solos?
- Tu prima me ha traído aquí para tomar algo de desayunar.
- Primita te conozco muy bien, y tú no tratarías así a un chico.
- Lose primo, pero los quince años me han sentado bien y ya ves, soy maja con Luis.
- Ya, si se ve.
Los tres estuvieron hablando hasta que Manuel sacó de su bolsillo un paquete de cigarros y un mechero. Les ofreció a Noah y a Luis.
- ¿Queréis uno?
- Como decirle que no a un cigarro. – Luis cogió uno y se lo encendió.
- ¿Prima?
- Sabes lo que opino sobre fumar, me parece tonto.
- Venga Noah, no me seas cría. Coge uno. Una calada, si te gusta pues sigues y si no lo dejas. – Luis le hecho el humo a Noah en la cara.
- Luis no voy a fumar, seria joderme los pulmones.
- Por una calada no vas a tener cáncer de pulmón.
- ¿Si fumo me dejáis en paz?
- Si. – Dijeron los dos a la vez.
- Trae. – Noah estiro la mano hacia Luis pidiéndole su cigarro.
- Toma.
Noah cogió el cigarro y fumo una calada. Nada más hacerlo tosió y le devolvió el cigarro a Luis.
- Buah, es asqueroso. Es como el humo de la chimenea.
- Tú si que eres asquerosa. – Manuel encendió su cigarro.
- No, soy lista por no joderme la vida como hacéis vosotros.
- No tiene nada de malo fumar. – Luis hecho la ceniza en el cenicero.
- Sí, que no os gusta y solo fumáis por haceros los guays. Fumar es sinónimo de joderte la vida. Asique me voy. Adiós tíos guays que fumáis.
Noah salió despedida por la puerta. Se fue tomando su Frapuccino de chocolate mientras caminaba de camino al parque. Le envió un sms a su amiga Verónica.
Wapa, k tal? :)
Hace muxo k no nos vemos.
Estoy en el parke de mi casa.
Te vienes?
Bss. Noah.
Noah llego en diez minutos al parque, cuando llegó se sentó en los columpios y se terminó su Frapuccino.
Estuvo esperando un sms de Verónica, pero nada, ni una sola llamada perdida. Noah apagó el móvil y se lo guardo en el bolsillo de su sudadera.
- Una chica solitaria. – Luis apoyo su barbilla en el hombro de Noah.
- No, soy una chica que pasa de un tío fumata.
- ¿A tu primo no le dices nada?
- Ese hace lo que quiere y ya me da igual.
- Ah claro. Pues que sepas que no soy un tío fumata. – Luis abrazo a Noah por detrás cogiéndola de la cintura. – Soy un chico que esta coladito por ti.
- ¿Ah sí? ¿Un chico de diecisiete años esta coladito por una cría de quince años?. – Noah se giró hacia él. Sus bocas estaban a pocos centímetros.
- No una cría cualquiera, además, que importa la edad. – Luis miró con deseo los labios de Noah.
- Importa en que mis padres me matarían. – Noah sonrió de forma picara.
- ¿Te gusta provocarme no?
- No, ¿por qué lo dices?
- Porque tus labios están a dos centímetros de los míos y la tentación es grande, y difícil de aguantar.
- ¿Por qué aguantas la tentación? – Noah acercó más sus labios a los de Luis. – Seria mejor que dejaras de aguantar.
- ¿Qué estas queriendo decir con eso?
- Que si tanta tentación tengas, que la dejes a un lado y hagas lo que tanta tentación te provoca. – Noah se mordió el labio inferior.
- Es que si hago eso me pegaras otra bofetada.
- No tranquilo, solo lo haría si hicieras algo que no me gustase.
- Es decir, ¿qué la idea de que te bese te gusta?
- Puede, pero al paso que vas me besaras cuando tenga arrugas y tenga canas.
- Tú y tus canas. Pero tranquila, no te voy a besar cuando seas así de vieja. – Luis cogió la cara de Noah entre sus manos y la besó lentamente.
Noah sintió mariposas por todo el estomago, se puso nerviosa, las manos la temblaban pero fue fuerte y pudo poner sus brazos alrededor del cuello de Luis. El beso duró más de un minuto aunque a los dos se les hizo el tiempo más corto.
martes, 18 de mayo de 2010
Capítulo cuatro.
De repente Luis asomó la cabeza por el marco de la puerta y entró en la habitación.
- Ya se ha despertado la bella durmiente.
- Buenos días. – Noah se frotó con fuerza los ojos.
- ¿Qué quieres de desayunar?
- ¿También me vas a dar de desayunar?
- Aquí damos la pensión completa.
- ¿Qué me das de desayunar?
- Pues ahí tostadas, croissants, galletas, panes con chocolate y café o cola-cao.
- ¿Puedo elegir?
- Claro que sí.
- Pues quiero una tostada y cola-cao.
- Ahora te lo traigo.
- ¿No puedo salir yo fuera?
- Esta mi familia …
- Ah, vale. Entonces me quedo aquí.
- Si quieres sal, pero te van a someter a un interrogatorio.
- Lo de las preguntas es de familia, ¿no?
- Si, ya te has dado cuenta de algo más.
- Una cosa Luis …
- ¿Qué quieres?
- Me llamo Noah.
- ¡Me has dicho tu nombre!
- Si. Ya sabes que soy Noah y que tengo quince años.
- Me ha costado. Pero, ¿por qué me lo has dicho?
- Porque creo que después de dormir en tu casa hay confianza para decirte mi nombre, además eres amigo de mi primo y se lo terminarías preguntando a él.
- ¿Cómo sabes que haría eso?
- Tengo quince años, pero no soy tonta.
- Ya se ve. Bueno, encima de la cama tienes ropa limpia. Tranquila, no tienes que devolverla.
- ¿Te pones ropa de chica?
- ¿Qué dices?
- Pues que es raro que tengas ropa de chica cuando eres chico.
- Es de mi hermana, tiene un año menos que tu pero te vale.
- ¿Seguro?
- Tranquila, no harás el ridículo.
- Gracias por el comentario. Ahora no voy a salir fuera.
- No seas tonta. Te preguntaran tu nombre, que haces en tu vida, si eres mi novia, cosas así.
- Vale. Si no te importa me gusta vestirme sola.
- Ah vale.
Luis salió de la habitación y Noah cerró la puerta.
Encima de la cama había unos shorts vaqueros, una camiseta de tirantes y una chaqueta. Noah se puso los shorts y la camiseta; sacó de su bolso la chaqueta y los zapatos de la otra noche. A Noah le apasionaban los zapatos de tacón pero siempre llevaba unas bailarinas negras en el bolso por si acaso no llegaba con pies a casa.
Se recogió el pelo en una coleta, se quito el flequillo de la cara con una horquilla y salió fuera.
Luis estaba al lado de la puerta, la cogió de la mano y la guió hasta el salón.
- Buenos días. – Dijeron todos a la vez.
- Buenos días. ¿Qué tal están? – Noah se sentó en la silla que Luis había retirado. – Gracias.
- Bien, ¿y los tu preciosa? – La madre era rubia, de ojos azules. Simpática.
- Con dolor de cabeza, pero bien. Gracias por todo. No quiero ser molestia asique desayuno rápido y me voy a mi casa.
- ¿Y quién te va a llevar? – Luis puso cara malvada.
- Pues llamare a mi primo.
- Manuel esta en Ciudad Real.
- A Manuel no, a otro primo que tú no conoces, o eso espero.
- ¿Cómo se llama?
- Alberto. Tiene los mismos años que Manuel.
- No me suena, pero ya me le presentaras.
- Ni en broma.
- Ejem. Parejita, dejar de discutir. – Dijo el niño que llevaba el pelo con una pequeña cresta.
- ¿Y tú eres?
- Daniel. Su hermano pequeño.
- No. Es mi peor pesadilla. – Dijo Luis mirándole de forma divertida.
- Yo soy Luan, la madre de Luis. Este es mi esposo Fredi, y esta es nuestra hija Samantah, y bueno, ya conoces a Luis y a Daniel. Encantados.
- El placer es mío. Han sido muy amables conmigo.
- No te preocupes, Luis nos lo explico cuando llegasteis. No suele traer chicas a casa, y vimos que parecías una chica simpática. – El padre se mostró cercano con Noah.
- Por cierto, mañana te traigo tu ropa.
- Te la puedes quedar, ya no me gusta.
- Pues a mí los pantalones me encantan.
- Puedes quedártelos, a nadie le importa que te los quedes.
- ¿Segura?
- Claro que si, te sientan genial. Tienes un cuerpo bonito.
- Demasiado sabes tú para ser tan pequeña.
- Eh, solo me sacas un año.
- Vale, ya cierro la boca.
- Bueno, ¿cómo se llama tu amiga Luis? – El padre miró a Luis y de reojo miró a Noah.
- Me llamo Noah.
- Bonito nombre. – La madre la sonrió.
- ¿De dónde eres?. – Noah no se enteraba de quien preguntaba.
- Soy de Madrid. He vivido aquí durante mis quince años.
- Que bien. Y, ¿qué haces en tu tiempo libre?
- Me voy con mis amigas a los parques.
- ¿Bebes?
- Como cualquier humano. Si no bebo me muero.
- Me refiero a beber alcohol.
- Lo justo, no me gusta mucho eso de los botellones. No me va el ambiente.
- ¿Fumas?
- No. Me lo han ofrecido pero no es algo que me llame la atención, es joderse la vida.
- Luis, me gusta la forma de pensar de esta chica. Buena novia.
- No soy su novia, no tengo novio ni quiero.
- Pues eres muy guapa.
- Gracias. – Noah se sonrojo.
- Bueno, aquí acaba el interrogatorio. A la pobre la vais a sacar los colores. – Luis se levanto de la mesa y recogió su plato junto con el de Noah. – Ven conmigo a la cocina, Noah.
- Voy. – Se levantó de la mesa y le siguió. – Encantada de haber hablado con ustedes.
Noah se apoyo en la encimera de la cocina y Luis cerró la puerta. Cogió a Noah por la cintura y la pego lo más que puedo a él.
- Gracias por darme un lugar donde dormir. Y bueno, el desayuno estaba rico.
- No has probado bocado.
- Lose, pero tiene buena pinta.
- Lo que tiene buena pinta son tus labios.
- Ey, quieto.
- Noah me gustas.
- Por favor, suéltame.
- Vale. – Luis la soltó y recogió los platos de la encimera.
- Oye, ¿has visto mi móvil? Lo deje en la mesita de noche que está al lado de la cama y no lo encuentro.
- Ah sí, toma. – Sacó el móvil del bolsillo derecho de sus vaqueros.
- Tiene batería.
- Si, lo cogí anoche y lo puse a cargar.
- Gracias.
- De nada. Oye, no hace falta que llames a tu primo. Te puedo acercar yo.
- No hace falta, ya he molestado bastante, ¿no crees?
- No, yo te llevo, ¿va?
- Vale. Te espero en la puerta del portal, ¿ok?
- No tardo, recojo esto y bajo.
- Sin prisas. – Noah abrió la puerta y salió al comedor. – Yo ya me voy. Encantada.
- Hasta otra Noah.
Noah cogió su bolso y salió fuera. Bajó en el ascensor, mientras estaba en el ascensor se pinto los labios y se hizo mejor la coleta. Cuando llegó al bajo ella salió del ascensor y se sentó en el escalón del portal.
Habían pasados diez minutos, entonces Luis salió por la puerta y la cogió la mano.
- Vamos levanta. Parece que hubieras estado trece horas corriendo con tacones.
- Parecido.
Noah le agarró fuerte de la mano y se levantó. Se sacudió el pantalón y camino al lado de Luis cogida de su mano.
- ¿Qué pasara cuando llegues a tu casa?
- Pues nada, mis padres se piensan que estoy en casa de Marie.
- No me refería a eso. Me refería a si nos volveremos a ver.
- Eres el amigo de mi primo, ¿no?
- Si, ¿por?
- Ya tienes una manera de saber de mí. Mi móvil, mi instituto, todas esas cosas.
- ¿Por qué tanto empeño en no decirme cosas sobre ti?
- Porque dijiste que nada de preguntas, asique nada de respuestas.
- Eres manipuladora.
- Puede.
Cuando llegaron a donde estaba la moto Noah le cogió las dos manos.
- No soy así contigo por gusto. Nicholas me hizo daño, es mi ex y tuve problemas con él. Me enamoré demasiado de él y lo pase mal porque me engaño varias veces. Aun le quiero, pero casi ni hablamos, sobre todo por mi parte. Me dejo como la mala porque le besé y él sigue loco por una chica manipuladora, la cual junto a su amiga Mónica me odian y me hacen la vida imposible.
- Algo me contó tu primo, pero no preste mucha atención porque aun no te conocía, pero gracias por contármelo.
- No, gracias a ti por aguantarme cuando he sido una borde, tonta, estúpida y lo peor que puedas pensar, contigo.
- La culpa no es tuya, es de ese cabrón. Y tranquila, que no diré nada.
- Gracias.
- Bueno, sube a la moto.
- Una cosa, ¿podrías dejarme en casa de mi amiga?
- Claro.
- Otra vez, gracias.
- No de las gracias.
Noah subió a la moto y se agarró más fuerte de lo necesario a Luis. Los dos iban con los cascos pesando en sus cosas.
Noah pensaba en lo a gusto que estaba con Luis. Era como si hiciera que todo mal se le fuera. Le gustaba ese chico.
- Gira a la derecha.
- ¿Estás segura de que es por ahí?
- Tú gira.
- Vale.
- ¿Ves aquel coche amarillo?
- Si. ¿Qué pasa con él?
- Aparca ahí.
- No tengo ni idea de donde me llevas, pero yo te hago caso.
- Genial.
- Ya está. La casa de tu amiga.
- No es la casa de mi amiga, es mi casa. Espera un momento, ¿vale?
- ¿Dónde vas?
- Tu espérame aquí, por favor.
Noah bajo de la moto, se quito el casco y saco las llaves del bolso. Abrió la puerta del portal y entró. Cuando subió a su casa entró en su cuarto y dejo todos los trastos.
- Buenos días mama. – Noah la dio un beso en la mejilla.
- ¿Dónde has estado?
- Luego te lo explico, ¿vale?
- Jovencita.
- Mama tranquila, no he hecho nada malo, ningún delito.
- Eso espero. ¿Ahora dónde vas?
- He subido para coger dinero, me voy con un amigo a tomar unos churros.
- ¿Qué amigo?
- No le conoces, pero conoce al primo Manu.
- Eso ayuda.
- Mama me voy. Dile a papa y a Rebecca que les quiero. Adiós.
Noah salió disparada por la puerta. Llevaba veinte euros en el bolsillo trasero de los shorts y se había quitado la coleta.
Cuando llevo a la puerta del portal se hecho cacao en los labios y se colocó el pelo. Noah salió del portal.
- ¿Qué? ¿Ya estas lista?
- Perdón. Pensaba ir a casa de Sarah y recoger unas cosas, pero he pensado en pasar un día contigo asique te he traído a mi casa porque quería coger algunas cosas.
- ¿Pasar el día conmigo?
- Si, ven.
Noah le agarró de la mano y le arrastró hasta el final de la calle.
- Aquí es.
Capítulo tres.
Noah dejó de gastar fuerzas a lo tonto y después de toda la noche con él se paró a fijarse en él.
Era alto, la sacaba una cabeza y media, o algo así. Era castaño oscuro, llevaba el pelo alborotado, ni muy corto ni muy largo, lo justo y necesario. Un mechón le caía sobre su ojo derecho. Sus ojos eran verdes, de un verde intenso y perfecto. Su cuerpo era de atleta, brazos fuertes, pecho duro. Ideal. Pero sus labios … Noah amaba esos labios. Se curvaban en una amplia sonrisa, y dejaban ver sus dientes perfectamente colocados y blancos. Era como una estrella de cine.
Noah sacudió la cabeza en un intento de regresar a la realidad, entonces le dio un puñetazo en el pecho y se soltó.
El silencio se apodero de los dos, pero duro poco. Noah cogió todos sus bártulos y salió andando hacia la carretera.
- Espera.
- Déjame en paz. No quiero volver a verte, ¿entendido?
- Pero si no he hecho nada.
Noah se limito a seguir andando, sin hacer caso a la voz que se dirigía hacia ella. Cuando llego a la parada de autobús se dio cuenta de que no tenía dinero, ni un mísero euro. Su cartera se la había quedado Marie en el bolso de ella. “Que rabia”, pensó Noah para sí misma.
Se sentó en el bordillo de la acera y buscó su móvil. Como es normal fue lo último que saco después de haber sacado todo, asique dejó el móvil en la acera y guardo todo lo demás. Cuando fue a marcar el número de su primo para que la fuese a buscar con su moto se dio cuenta de que no tenía batería.
- Genial. Soy una quinceañera que se va a pasar su noche de cumpleaños en una acera tumbada solo por seguir a un tío que es irreal.
- Eh. Yo soy muy real. Ves, no soy trasparente.
- ¿Qué narices haces tú escuchando?
- No lo he hecho aposta, te estaba buscando y te he oído hablar sola.
- Ahora soy una loca que habla sola … Perfecto.
- Bueno, no creo que quieras pasar la noche aquí …
- Lo prefiero antes que irme contigo.
- ¿Y que harás si vienen unos tíos y te intentan violar?
- Pues me aguantare y estere marcada para el resto de mi vida. Y ahora lárgate, no quiero saber nada de mí.
- No me voy a ir a ningún lado sin ti.
- Pues te vas a pasar la noche aquí sentado.
- No me voy a sentar.
- Mejor, así si me ven no dirán que soy tonta por estar contigo.
- Mira, eres insoportable pero aun así te quiero ayudar. Coge mi móvil y llama a quien quieras.
- ¿Y tú móvil?
- Aquí. – Luis le dio el móvil.
Noah cogió de mala gana el móvil y llamo a su primo.
- ¿Manuel?
- ¿Luis?
- No, soy Noah. Estúpido.
- ¿Qué haces tú con el móvil de Luis?
- Llamarte para que vengas a buscarme.
- Estoy en Ciudad Real, no voy a poder ir. Por cierto, felicidades.
- Ah sí. Gracias.
- Primita no te enfades.
- No me enfado, adiós.
Cuando cerró el móvil se lo dio a Luis y él se la quedo mirando.
- ¿Tú conoces a mi primo?
- ¿Manuel?
- Si. ¿Cómo sabes que se llama así?
- Porque lo has dicho hace dos minutos.
- Ah. Bueno, ¿le conoces sí o no?
- Si. Pero jamás pensé que tú fueras su primita.
- Pues mira que pequeño es el mundo.
- Soy su mejor amigo, ¿lo sabías?
- Como si te tiras a su novia, me da igual.
- Ya … Por cierto, ¿va a venir?
- No … Esta en Ciudad Real.
- ¿Y que hace allí?
- No se lo he preguntado, solo quería que me llevase a un lugar donde pueda dormir.
- ¿Confías en mí?
- No. ¿Por qué tendría que hacerlo?
- Porque no pretendo violarte, ni hacerte daño. Solo quiero que estés bien.
- ¿Dónde me piensas llevar?
- A mi casa, hay una habitación vacía y podrías dormir allí.
- ¿Está muy lejos de aquí?
- No, solo a diez minutos en moto.
- ¿En moto? Ni en broma. Yo no subo ahí contigo.
- Vale. Pues me voy a mi casa a estar calentito. Buenas noches.
- Espera.
- ¿Qué quieres?
- Lo siento. Ya te lo dijo Nika, soy así con todos los chicas por culpa de … un chico.
- No pasa nada. Anda sube, que te vas a quedar fría ahí sentada.
Noah subió a la moto y se agarro fuerte a Luis. En menos de diez minutos llegaron a casa de Luis. Luis la dio un beso en la frente.
- Buenas noches prima de Manuel. Descansa.
Demetria Devonne Lovato; Demi

Si, amo a Demetria Devonne Lovato.
Es mi vida. No puedo vivir sin su música.
La conocí con Camp Rock, y desde entonces estoy loca por ella.
Si, también sueño con conocerla a ella, y lo veo misión posible pero con muchos “porfas” a mis padres.
No tengo canción favorita de ella, todas me encantan y no puedo elegir.
Es una de mis cantantes favoritas, pero no la más favorita.
Me gusta y a mucha honra.
Capítulo dos.
Noah abrió los ojos y pudo ver a un chico. No se fijo mucho en él, pero pasados unos minutos se dio cuenta de la marca de su cara. Aun tenía la silueta de la mano en la cara. Era el chico de la escalera.
- ¿Qué quieres? – Dijo Noah.
- Devolverte esto. – El chico tendió la mano. En su mano estaba el móvil de Noah.
- ¿Qué haces tú con mi móvil? – Noah cogió bruscamente el móvil.
- Se te callo al subir las escaleras. – El chico, del cual Noah desconocía su nombre, cerró la mano en un puño y se sentó al lado de Noah.
- Ah, ya se. Cuando un guarro me toco el culo.
- No me has dejado presentarme. Me llamo Luis, y no fui yo. Fue mi amigo Alex. Y tú, ¿Cómo te llamas?
- Oh. Lo siento, esto … yo … pensé que fuiste tu …
- No pasa nada. Alex es así, siempre me llevo yo las bofetadas. Por cierto, chica sin nombre, tienes genio y fuerza.
- Ya … Eso dicen mis amigas.
- ¿Ah si?
- Si.
- Bueno, ya que el mal entendido esta aclarado … ¿Me dices tu nombre?
- No. Si lo quieres saber averígualo. Buenas noches.
Noah bajo a la entrada. Sus amigas la estaban esperando con su chaqueta y su bolso en la mano listas para irse.
Noah agarro el bolso y salió por la puerta.
- Gracias chicas.
- Por cierto mona, ¿qué has hecho ahí arriba tanto rato?
- Nada, solo pensaba.
- ¿En Nicholas?
- Si, en quien si no.
- Noah olvídale, es agua pasada.
- Ya … No es fácil.
En ese momento el padre de Noah llego con el coche. Aparco unas calles mas abajo de la discoteca porque no querían que nadie las viera. Las cuatro dejaron sus trastos en el maletero y todas subieron, todas menos Noah. En ese momento, el chico de antes la cogió por el brazo en un intento de poder hablar con ella.
- ¿Te vas a ir sin decirme tu nombre?
- ¿De que te sirve saberlo si no te voy a volver a ver?
- ¿Eres vidente y por eso lo puedes saber?
- Pues si. Soy vidente. Y ahora suéltame, mis amigas me esperan dentro del coche.
- Eres una borde sin nombre.
En ese momento Noah se soltó y alcanzo el picaporte de la puerta delantera, pero su amiga Nika abrió la ventanilla.
- Señorita quinceañera, ¿puedes entrar en el coche? Llegamos tarde.
- Estaba hablando con este chico.
- Me llamo Luis.
- Pues me da igual, como si te llamas Juan. Me la sopla.
- Que mal educada eres.
- Luis no la culpes a ella. Le caen mal todos los chicos por culpa de un cabrón.
- Es decir, ¿aquí delante tengo a una chica que ha sufrido por amor?
- Nika cierra la ventanilla e iros, me cojo el metro. – Noah abrió el maletero y cogió su bolso.
- Vale, como tu mandes chica del cumple.
El coche arranco y se alejo en el fondo de la calle. Noah se cruzo el bolso y salio andando hacia la boca de metro.
- Ey. Espera. No hace falta que te vayas en metro, te puedo llevar.
- No hace falta, soy una borde que ha sufrido, ¿no? Pues déjame.
- No quería decir eso. Solo quería saber algo de ti. Me pareces una chica interesante y muy guapa.
- Soy muy pequeña para ti, acabo de cumplir quince años. Esta era mi fiesta, aunque ahora me queda la fiesta de pijamas en mi casa.
- No vayas. Quédate debajo de un puente.
- Ja.Ja. No hace gracia. Es mi cumple, son mis amigas.
- ¿Y? Ven. Te enseñare un lugar tranquilo, si es lo que quieres.
- No quiero ir.
- No te hagas la difícil. Prometo no preguntar nada más sobre ti si me acompañas.
- ¿Me vas a llevar volando?
- No. No soy Superman, te pienso llevar en mi moto.
- Ya se. Tienes mínimo dieciséis años.
- No, tengo diecisiete. Mi cumpleaños fue hace dos semanas.
- Al menos ya sé tu edad.
- Y mi nombre. Yo en cambio solo se tu edad, pero he dicho que no iba a preguntar si vienes conmigo.
- Vale, pero me tienes que llevar a mi casa después.
- Trato hecho.
Noah y Luis caminaron uno al lado del otro hasta llegar a una moto roja que estaba aparcada cien metros más abajo de la puerta de la discoteca.
Luis la dio un casco y él cogió otro. Los dos se pusieron el casco, Luis ayudo a Noah a subirse y después se subió él.
- Sujétate fuerte.
- Quiero seguir viviendo después de esto. Aun tengo vida por delante.
- Tranquila, solo se te despeinara ese pelo castaño tuyo.
- Me da igual. Me hago una coleta y punto.
- Una chica extraña.
- Lose, no me preocupo de mi imagen tanto como las chicas con las que estabas en la discoteca.
- ¿Te has fijado en eso?
- Dijiste que nada de preguntas. Ahora arranca que al final me salen canas.
Luis soltó una carcajada y arranco la moto, piso el acelerador.
En menos de media hora llegaron a un parque. Estaba oscuro pero se podía ver la luna reflejada en el lago que había.
Los dos se quitaron los zapatos y se sentaron en el césped. Ambos tenían los pies metidos en el agua.
- Tenías razón, es un lugar relajante.
- Aun no me has dado tiempo a mentirte señorita.
- ¿Me mentirías?
- No. Solo cambiaria la verdad.
- Já. Buena forma de decir que me mentirías.
- No seas tonta, no soy un mentiroso.
- Ya claro.
- Te lo digo enserio. Soy Luis, tengo diecisiete años. En eso no he mentido.
- Pero si cuando has dicho que soy guapa.
- Tampoco. Lo eres, eres muy guapa.
- No te ha dado tiempo a fijarte en mí.
- Si que me ha dado tiempo y ya se que es lo que mas me gusta de ti.
- ¿Ah si? ¿Y que te gusta mas de mi?
- Que te agarres fuerte a mi cintura cuando vamos en la moto.
- A la vuelta me voy andando.
- Estas lejos de tu casa.
- Me da igual. Por no aguantarte me voy Sevilla andando.
- No seas así, si te gusta estar conmigo.
- Y también me gusta coger los zapatos e irme. - Noah se levanto y se puso la chaqueta.
- ¿Dónde vas?
- A un lugar lejos de ti.
- Ni de broma. – Luis se levanto detrás de ella y la cogió por la cintura.
- ¿Se puede saber que haces?
lunes, 17 de mayo de 2010
Capítulo uno.
Noah llevaba el pelo liso con tirabuzones, cuando lo llevaba así le llegaba un palmo por debajo de los hombros. Normalmente, el flequillo la caía en sus ojos azules, grandes y perfectos, que según su estado de ánimo cambiaban del azul verdoso al agua marina, del azul al grisáceo. El pintalabios rojo relucía sobre sus perfectos labios, unos labios carnosos.
Esa noche vestía muy elegante. Era su quince cumpleaños.
Llevaba un vestido rojo y negro que le llegaba por encima de las rodillas. Lo conjuntaba con un cinturón ancho en su cintura y unos zapatos de tacón negros que le cubrían los tobillos.
Las medias transparentes dejaban ver ligeramente sus finas y delgadas piernas. El cinturón la marcaba la cintura y hacia relucir sus curvas perfectas, 90,60, 90.
Sus amigas, Marie, Nika y Sarah, estaban a su lado, apoyadas en la barra del bar. Marie llevaba una minifalda con una camiseta y botines; el pelo lo llevaba recogido en una cola de caballo. Nika llevaba unos shorts y una camiseta palabra de honor, acompañada de unas botas negras. Sarah llevaba unas sandalias de cuña con un vestido de verano. Ambas llevaban el pelo suelto en media melena.
A pesar de que Noah ya tenía quince años se sentía igual. Enamorada de un chico que la hacía daño.
No era la típica chica que llama la atención, o que es popular, junto con el resto de sus amigas pasaban desapercibidas. Era el típico grupo que no se clasificaba ni en las animadoras, ni en las populares, ni en las niñas de papa. Eran ellas, sin más.
Los padres de Noah habían accedido a dejarla ir a una discoteca con sus amigas. Noah pensaba que las verdaderas razones eran que confiaban en ella. No había ni alcohol, ni tabaco e iba con sus amigas de toda la vida. No le podía pasar nada malo.
Meses antes la habían visto llorar y llorar por un chico, por lo que Paul y Christine decidieron darla libertad para que se divirtiese, y lo habían conseguido.
Noah charlaba alegremente con Nika mientras tomaba una coca-cola. Estaba tranquilamente bailando, como si no pudiera dejar de hacerlo.
Sin darse cuenta se quedo sola, sus amigas se habían ido a la planta de arriba para retocarse en el baño.
Noah decidió subir a la azotea para ver la noche y salir de aquel lugar tan cargado. Mientras subía las escaleras varios chicos las silbaron:
- Guapa.
- Lo que te haría yo a ti nena.
- Estas para varios polvos.
Estaba acostumbrada por lo que pasaba de ellos, pero no soportaba que la tocasen sin su permiso.
Un chico, de unos diecisiete años, la toco el culo cuando la estaba silbando. Noah se dio la vuelta y le dio un tortazo en toda la cara. Ella acabo con la mano roja, pero el acabo con la marca de la mano en su cara.
Llego a la terraza, y se sentó en un sofá negro de terciopelo. Dejo la coca-cola en una mesita de madera que había cerca y se puso a mirar las estrellas. Paso así quince minutos, ella ni se dio cuenta.
Sus amigas subieron a buscarla para que bajase abajo para bailotear un poco más y para beber algo, pero Noah decidió quedarse arriba un poco más.
Era la primera vez que iba a una discoteca pero tanto alboroto la hacía marearse y quería pasar un rato más tranquila.
Todo el mundo se fue abajo porque empezaba la fiesta que había esa noche.
En cierta parte agradecía que todos se fueran, quería centrarse en sus pensamientos.
Yo; Carolina.
Lo primero de todo.
No soy una chica superficial. Mi cabeza piensa lo opuesto a lo que yo soy.
No me gusta el alcohol, ni el tabaco, ni cualquier tipo de droga. Si, voy de fiesta pero soy más de quedar tranquilamente con mis amigas.
No soy una empollona, ni me gusta estudiar, pero mis notas medias son de siete y ocho. No, no soy la favorita de la profesora, pero no es que les caiga mal. No saco notas así por gusto propio, quiero una buena media de bachillerato para poder estudiar medicina.
Mi sueño es poder viajar a Estados Unidos para aprender ingles, si surge la cosa, me gustaría vivir y trabajar allí una temporada.
Soy madrileña, con mucho orgullo, pero vivo en Tenerife desde los ocho años. Tengo amigos en los dos lados y sin ellos no existiría.
Mi nombre es Carolina. Carol para los amigos.
Soy castaña, de ojos claro, metro sesenta y cinco. No soy perfecta, ni lo quiero ser, ya que nadie lo es en este mundo aunque muchas personas se lo crean.
No me gusta presumir de lo que tengo, ni de lo que he hecho. No niego que he viajado a Francia muchas veces y que viví en el barrio Salamanca de Madrid, y aunque soy de Madrid la mayoría de mi familia es de Salamanca.
Tengo las ideas claras, no suelo soñar tonterías. Veo la realidad con toda claridad y pocas veces consigo cosas sin esfuerzo. Si quiero algo me lo gano por mí misma.
Amo a Nick, junto a sus hermanos, Joe y Kevin. Soy una adolescente que ama a las estrellas Disney, y a quien no le guste que no mire. Sueño con conocerles y no lo veo imposible.
He visto la vida dura y no en camino plano. Me ha costado mucho llegar a ser lo que soy.
Como todo el mundo necesito cosas para vivir, y son mi iPod, mi ordenador y mis libros. Tengo un iPod plateado, un portátil Mac plateado y mis libros, mis adorados libros. Me he leído la saga de Crepúsculo entera, pero no son mis libros favoritos. He leído “Tres metros sobre el cielo”, y los libros de ese autor. He leído todos y cada uno de los libros de Kika súper bruja, muchos infantiles y los libros de Cazadores de sombras. Son muchos pero el que más me ha llenado ha sido “La ultima canción”. Nicholas Sparks es el autor favorito de mi madre y creo que podrá ser el mío en un futuro no muy lejano.
Sí, estoy enamorada como cualquier chica a esta edad, pero soy bastante tímida con él. Suelo ser abierta con todos ya que soy de carácter simpático pero a la hora de hablar con un chico que me gusta soy peor que un pato con las patas atadas.
Las cosas las digo tal cual las pienso. Si, a veces me arrepiento, pero no siempre. Soy como soy y no voy a cambiar por nadie.
No le encuentro sentido a mi vida, lo único que sé es que estoy aquí por mis amigas. Sin ellas no seguiría de pie ahora mismo. Son las únicas que están cuando lo necesito y creo que ellas han sido parte de todos mis pensamientos y de todos los cambios en mi vida.
Soy Carolina, yo. Nadie más.

